La cultura fue su amor, como ariguanabense que ama el arte y lo busca en todas partes, Orlando Hernández ocupó un espacio en la tierra de donde hay un río.
El cine, el museo, fueron su pasión y delirio como les sucedió a muchos ariguanabenses, que aún sus nombres se escuchan. Música para cortometrajes, espacios para filmar, en San Antonio de los Baños o en La Habana, obras que exponer y organizar en los museos, fueron tareas que se cumplieron para satisfacción suya y del pueblo.
Amigos como Nicanor León Cotayo, Vicente Cruz, Miguel Miqueli, fueron contigo con la fuerza intrépida para reflejar a su Ariguanabo en la pantalla grande.
La tierra ariguanabense, se nutre de muchos hombres que hicieron historia con la cultura, esa que nos caracteriza, que nos manifiesta tal cual somos: con ganas de pintar, cantar, reír y vivir desde una pantalla.
Este 17 de agosto –aniversario de tu deceso- ¿cuántos no hablarán de ti? ¿De tu música de fondo para un cortometraje? ¿De tus ideas para revolucionarlo todo? En verdad muchos te debemos, por amar y apreciar el mundo ilustrativo que habita en San Antonio.