Guardiana de altamar

Como guardiana de altamar se renueva cada día la Marina de Guerra Revolucionaria (MGR), entidad militar cuya creación encierra el valor de los cubanos, para que no se olviden jamás los nombres de quienes lucharon por la independencia de Cuba.

El 5 de septiembre de 1957, en plena tiranía de Fulgencio Batista, miembros de la Marina de Guerra del régimen lideraron una rebelión en la ciudad de Cienfuegos, al centro sur de Cuba, con la presencia además del Movimiento Revolucionario 26 de Julio.

El alférez de fragata Dionisio San Román y el alférez de navío Dimas Martínez perecieron junto a más de treinta combatientes revolucionarios, en la acción insurreccional que mantuvo a Cienfuegos bajo ametralladoras y bombardeos durante casi 24 horas.

En honor a los caídos en el alzamiento se escogió la fecha para conmemorar el Día de la Marina de Guerra Revolucionaria, aunque fue realmente el 3 de agosto de 1963 cuando surgió, con la Revolución en el poder, porque ese día, en la bahía occidental de Cabañas, los nuevos y jóvenes marinos cubanos recibieron una moderna técnica naval de combate.

Milicianos acuartelados bajo el mando del eterno líder Fidel Castro marcaron el rumbo de una embarcación que navega desde entonces hasta nuestros días: la Revolución cubana, que se sustenta en esa Marina de Guerra, capaz de protegerla ante agresiones en el azul del mar.

Una marina de ¡Patria o Muerte!, como expresó Fidel alguna vez, una marina de guerrilleros, soldados también de verde olivo, médicos internacionalistas, obreros, campesinos… Todos los cubanos se suman a la fortaleza de proas y popas en barcos de guerra, a las anclas, timones y mástiles.  

Décadas de existencia establecen las coordenadas de esta fuerza poderosa ante contiendas bélicas. No pierden el rumbo los navíos, porque cada 5 de septiembre renacen y avizoran nuevas islas, nuevas razones para defender a Cuba.