Consejos a quienes intentan dejar de fumar

La ciencia no tiene la menor duda de la relación existente entre el mal hábito de fumar y el cáncer. También se conoce que renunciar al cigarro reduce los riesgos. Es por ello que nos referiremos a diferentes estrategias que se pueden seguir para tratar de dejar el tabaco.

Primero piense en las ventajas que recibirá a cambio en materia de salud si deja de fumar. Cuando esté decidido  busque la ayuda de un especialista. Establezca una fecha para comenzar, sin posponerla y sin concederse excepciones.

Otra recomendación es que se libere de todo aquello relacionado con fumar, evite hasta sentir el olor. Limpie toda la ropa, la casa y los objetos a su alrededor y asegúrese de no frecuentar los lugares donde hayan fumadores. No inicie ninguna dieta para adelgazar mientras no logre su propósito y lo más importante, busque respaldo psicológico en familiares y amigos y si es posible la ayuda de un médico y del psicólogo.

La medicina alternativa ofrece apoyo eficaz para dejar de fumar, vencer la dependencia y reducir los síntomas de la abstinencia. Por ejemplo, la terapia homeopática cuenta con varios medicamentos, entre ellos uno denominado Tabacum, considerado como desintoxicante que contrarresta los disturbios provocados por la nicotina como la sudoración excesiva, náuseas y mala circulación. Otros trabajan sobre el sistema endocrino y algunos se indican para mitigar los dolores de cabeza. La acupuntura es otra de las terapias alternativas utilizadas por los especialistas para ayudar a las personas en su empeño de dejar de fumar.

Para dejar de fumar lo primero es proponérselo. Hace falta una buena dosis de fuerza de voluntad y decir: “No fumo más” y entonces, darse a la tarea de cumplir con ese propósito. No todas las personas pueden llevar a cabo este acto tan extremo y tampoco saben cómo comenzar, por eso compartimos algunos consejos que pueden ayudarle a deshacerse de una vez por todas de ese dañino hábito.

Pruebe cambiar el lugar donde habitualmente guarda su cajetilla de cigarros, los fósforos o el encendedor. Si suele llevarlos en un bolsillo, póngalos en otro. Esto prolongará un poquito más el acto de llevar a los labios el objeto de su mal hábito. También puede dejar los fósforos o el encendedor en la casa y de esta forma se verá en la necesidad de pedírselos a alguien, lo que hará más molesto y demorado el acto de fumar. Cuando ya se disponga a encender el cigarro, no lo haga de forma inmediata, demórese un poco, alargue ese momento y de esta manera comenzará por reducir la cantidad.

Si usted es de los que enciende el primer cigarro por la mañana en cuanto bebe su tacita de café, hágalo entonces una hora más tarde cada día. De esa manera poco a poco logrará retrasar ese momento y llegará la ocasión en que se fume su primer cigarro a la hora de dormir y al otro día no se lo fumará. Sabemos que es difícil, pues la nicotina crea hábito, pero le animamos a que pruebe. Si falla no se desaliente, inténtelo cuantas veces sea necesario, pero por su bien aconsejamos que por lo menos trate.

Algo que ha demostrado buena efectividad es fumar únicamente después de ingerir los alimentos principales. Es decir, uno después del desayuno, otro al terminar el almuerzo y un tercero y último tras la comida. Ni los especialistas ni los dentistas recomiendan tratar de abandonar este hábito chupando caramelos, pues se dañarán su estómago y su dentadura. El método más efectivo para dejar de fumar es ¡No fumando!

Apele a su fuerza de voluntad, hágase el propósito y cúmplalo. Si de un principio no lo logra, pruebe alguno de estos métodos que se le han dado. Es posible que lo logre. Recuerde la importancia de buscar ayuda con los especialistas y sobre todo, apóyese en sus familiares y amigos. Piense que cada paso que dé, será en beneficio propio y en el de sus seres más queridos.