El juicio del Moncada

El juicio contra los asaltantes al Moncada se inició el 21 de septiembre del año 1953, en la Sala del Pleno de la Audiencia de Oriente.

Este proceso culminó con el alegato de autodefensa pronunciado por el doctor Fidel Castro, conocido hoy mundialmente como La historia me absolverá.

Fidel se adjudicó su responsabilidad y acató el acto acusatorio contenido en el Sumario, donde se señalaba además como autor intelectual de los sucesos del 26 de julio al supuesto emisario, Ramiro Arango Alsina.

Fidel, aún en su condición de acusado respondió: "Nadie debe preocuparse de que lo acusen de ser autor intelectual de la Revolución, porque el único autor intelectual del asalto al Moncada es José Martí, Apóstol de la independencia cubana".

Había  gran cuantía de militares armados con bayonetas caladas, los abogados de defensa de cada uno de los acusados, un grupo de periodistas locales con excepción de fotógrafos, a quiénes se les negó la entrada, los empleados de la audiencia, familiares de los acusados y el público.

Fidel Castro Ruz-desde el primer momento se declaró jefe del movimiento y de los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes (ciudad de Bayamo)- exigió que en su condición de abogado se admitiera su propia defensa. Ante esta demanda el Tribunal tuvo que acceder, pues a políticos de oposición, juristas como él, que habían solicitado la aplicación de ese derecho, no les fue negado, aunque primeramente como está estipulado tendría primero que responder las preguntas del Fiscal y los magistrados, luego de que escuchara los cargos que había contra él.

En su autodefensa menciona que se levanta el espíritu nacional desde lo más recóndito de las almas de los hombres libres para proseguir la revolución inacabada que iniciara Céspedes en 1868, continuó Martí en 1895 y actualizaron Guiteras y Chibás en la época republicana.

Fidel  comenzó a pronunciar su alegato censurando en primer lugar el sitio donde se ventilaba el proceso, denunciando los crímenes atroces, desarrollando el proceso de organización del movimiento revolucionario, la declaración exhaustiva del Programa del Moncada y la participación del pueblo y las bases jurídicas, en las cuales dejaba sentada la defensa, a partir de las doctrinas más importante del derecho y terminó con la famosa frase: "Condenadme, no importa, la historia me absolverá".

El juicio del Moncada, demostró que el movimiento revolucionario dirigido por el joven abogado Fidel Castro Ruz, que organizó el asalto a la segunda fortaleza militar del país, el 26 de julio de 1953, no intentaba solamente una acción militar popular para destituir un gobierno fraudulento o de facto, sino que este respondía a un programa político revolucionario que debía remover las estructuras de la nación, vulneradas por el artero golpe militar de Fulgencio Batista, el fatídico  10 de marzo de 1952.