El envejecimiento de la población en Cuba y el mundo, la vida del adulto mayor, la acumulación de experiencia y el aporte social y así una lluvia de ideas, vinieron a mi mente ante el tema tratado en la Mesa Redonda- espacio habitual de la televisión- esta vez, con el tema: La Vejez sobre la mesa.
Las reflexiones abordaron las problemáticas que enfrenta hoy la sociedad y la familia cubana en particular y la urgente mirada a favor de elevar la calidad de vida de los ancianos a partir de las limitaciones de la economía, por ello los panelistas abogaron por la urgencia de alternativas para el mejoramiento de la calidad de vida de estas personas y los familiares que actúan como cuidadores, coincidieron en la necesidad de diseñar estrategias porque el país tiene una de las cifras más altas de envejecimiento y estas se proyecta, aumenten.
Reafirmé la confianza en la seguridad y asistencia social en Cuba y reviví emociones a propósito de la visita a la Casa de los Abuelos de San Antonio de los Baños, por la celebración de la Jornada de la Cultura Nacional, el encuentro fue para todos un regalo, me conmovió.
Los abuelos traducían en sus rostros felicidad, disfrute, complacencia. Con la música y el desenvolvimiento del intérprete, no cabía duda, volaron las penas y el cansancio de los años, no me sorprendían, desde el comienzo, respiré deseos de vivir, ellos seguían las canciones con los pies, las manos o a través del susurro de las letras. Qué lección más bella, ellos se aferran a la vida y el gusto por el arte, alimenta el espíritu.
La Casa de los Abuelos en San Antonio de los Baños planifica actividades. Allí realizan ejercicios, reciben charlas educativas, tertulias literarias y esta propuesta cada mes, resulta el encuentro con la música tradicional cubana.
Contó con el protagonismo del solista Yoe Yoel y el anfitrión Erquidio Rodríguez, compositor y promotor de la cultura del territorio, quien le trasmitió junto a la música y con respeto a sus gustos, la historia y la cultura cubanas, el fervor patriótico de nuestro Himno Nacional, la entonación de sus versos gloriosos y como un regalo a sus años, el abrazo de fraternidad.
En el intercambio, la mirada reflexiva de quién y qué somos y seremos; por ello en esa prestigiosa institución – Vanguardia Nacional desde hace tantos años y primera del país- no se escatima la entrega, el dar, el repartir amor, apoyo, dedicación y cómo lo logran, pues siendo como una gran familia, brindan solidaridad, ahí no hay espacio para el abandono ni la tristeza.
Unos tejen, bordan, otros leen, juegan dominó, intercambian puntos de vistas, regalan consejos y consuelos y ofrecen alternativas de vida. No piense usted que en esa actividad fueron espectadores pasivos, no fue así; hubo quien bailó, sí, con la capacidad y rapidez de la vida acumulada, eso lo hicieron los más atrevidos, otros desde sus asientos, porque el joven Yoe Yoel, les repartía amor, felicidad. Cada interpretación la logró a puro corazón, con desenvoltura en la escena, con la misma exquisitez, talento y sensibilidad como si en cada una de las canciones se corrieran las cortinas del mejor teatro de Cuba o del mundo, y no lo dude, los aplausos de gratitud, revelaban el reconocimiento a la entrega.

