Luego del triunfo revolucionario el Primero de enero de 1959, el gobierno revolucionario comenzó a trabajar profundamente por el bien del pueblo, quien a su vez cooperaba en la construcción de una sociedad donde comenzaría a imperar la igualdad entre todos.
Por otro lado los vecinos del Norte, no convencidos de la pujanza de la Revolución Cubana, guiada por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, se dieron a la misión de entorpecer el proceso revitalizador cubano yel asesinato de dos personas por mediación del renegado Pedro Luis Lanz- autor del hecho- destapó la caja de pandora en el territorio cubano, el 21 de octubre de 1959.
Cincuenta personas resultaron heridas en el bombardeo de ese día, el imperialismo yanqui con sed de sangre mantuvo sus ataques contra objetivos económicos, quemando sembrados de caña y secuestrando a pesqueros cubanos.
Las acciones incitaron a que el 26 de octubre de 1959 miles de personas acudieron a la plazoleta del Palacio Presidencial al llamado de la dirección política del país para defender a toda costa la revolución cubana que comenzaba a dar sus primeros pasos, el pueblo acudió al llamado de Fidel.
En su intervención el líder analizó la realidad presente y futura de entonces; convencido de las muestras de indignación de los cubanos por las agresiones procedentes de Estados Unidos; sugirió la idea de crear las Milicias Nacionales Revolucionarias. La aprobación fue unánime. Así nació ese ejército de pueblo que lucha en defensa de los derechos, para mantener en alto las conquistas y a su bandera.
Ese 26 de Octubre de 1959 marcó el comienzo del desarrollo masivo de las milicias obreras, campesinas y estudiantiles, fuerza popular que había tenido su antecedente en las Milicias Revolucionarias organizadas en el campo y la ciudad en el curso de la lucha insurreccional.
El armamento del pueblo, la conversión de decenas y centenares de miles de hombres y mujeres en soldados de la revolución, dispuestos en cualquier momento a cambiar los instrumentos de trabajo o los libros por los fusiles, dio la medida de la tónica profundamente democrática y el arraigo de masa de nuestro proceso revolucionario.
Las Milicias Nacionales Revolucionarias se instituyeron, según su primer reglamento, como una fuerza militar voluntaria del pueblo, subordinada al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias para actuar en defensa de la Patria y la Revolución.
Al principio se organizaron por sectores sociales: milicias obreras, campesinas, y estudiantiles. Estos destacamentos recibían clases de infantería, arme y desarme y hacían guardias en los centros de trabajo y objetivos priorizados.
Cuando el 17 de abril la brigada mercenaria desembarcó por Playa Larga y Playa Girón, inmediatamente fue contraatacada por las milicias locales.
Después se desarrolló la ofensiva ininterrumpida por todas las vías de acceso a la cabeza de playa ocupada por los invasores.
Los miembros de las MNR constituyeron la mayoría de las tropas de infantería y la totalidad de las dotaciones de las baterías de artillería terrestre y antiaérea que participaron en la batalla. Junto a las columnas especiales de combate, las unidades de tanques y el batallón de la Policía Nacional Revolucionaria, cuyos combatientes provenían del Ejército Rebelde y la lucha clandestina.

