Homenaje para un artista de pueblo

Fernando Borrego Linares nació el 5 de junio de 1955 en la zona conocida por El Brujito. Su padre se dedicaba a fabricar carbón y recorría todo el lomerío en busca de la materia prima.

La familia vivió en varios sitios como La Cañada del Infierno, Casa Blanca y al fundarse la comunidad Las Terrazas, el padre del joven Fernando ocupó una de las viviendas, luego integró el grupo Cantores del Rosario que amenizaba guateques y serenatas en todo el lomerío.

Fernando se subía a un cajón y tocaba la tumbadora (un tronco de aguacate pulido con cuero de panza de vaca). Pronto comenzó a cantar y a tocar la guitarra, de esta forma se convirtió en el líder del grupo. Tuvo varias ocupaciones: carbonero, ordeñador de vacas, tractorista y cortador de caña, entre otras.

Compuso su primera letra en 1973 a la que tituló Ese tiempo feliz. Luego siguió creando, pero guardaba sus números en una gaveta porque no los consideraba buenos.

Polo Montañez, como lo conocían, y su grupo comenzaron a brindar su música en varias instalaciones turísticas ubicadas en la zona como el hotel Moka, Rancho Curujey. En este quehacer lo conoce el propietario de la disquera francesa Lusáfrica y le propone grabar varios discos. Así nació el CD Guajiro Natural del que se vendieron en Colombia más de 40 000 para obtener los discos de Oro y Platino y ser reconocido como el artista internacional más escuchado.

En menos de tres años y con solo dos discos grabados Polo Montañez saltó a la fama  y se convirtió en ídolo popular en Cuba gracias a su sencillez y a un carisma que cautivaba. Su esencia campesina, que defendió en los lugares más citadinos dentro y fuera de Cuba, ayudó a fomentar esa especie de veneración que le profesaban.

El 20 de noviembre de 2002, en un viaje de regreso de la capital hacia San Cristóbal, impactó su auto contra un camión en la zona conocida por La Coronela y resultó gravemente herido. Seis días después, el 26 de noviembre falleció este artista de pueblo, dejando un gran dolor entre los seguidores de su música, pero su obra quedó en la historia del  pentagrama cubano. El cantante boricua Marc Anthony revive hoy una de sus composiciones más conocidas: Flor pálida.


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