Paco Alfonso y el legado al teatro en Cuba

Paco AlfonsoPaco Alfonso Francisco Alfonso Hernández (Paco) 1906-1989 fue un dramaturgo cubano, actor, director y promotor teatral, mereció la Distinción por la Cultura Nacional. Trasciende por considerarse una de las figuras más significativas dentro del movimiento de la vanguardia teatral cubana.

Nacido en La Habana el 29 de noviembre de 1906, su participación en la vida artística comenzó desde muy joven con el desempeño de ocupaciones diversas y estudios como los realizados en la Escuela Municipal de Música de La Habana. En 1929 formó parte del elenco de una película cubana silente: Pasión criolla y se incorporó, también como actor, a la Compañía de Zarzuelas Españolas. Desde entonces comenzó un desarrollo actoral que lo llevó a incorporarse a distintos grupos teatrales.

 Pero la obra más significativa de Paco Alfonso comenzó a partir de 1936, año que señala el inicio de lo que se puede considerar el movimiento de vanguardia dentro del teatro cubano con su integración al proyecto Teatro cubano de Selección, creado en 1937 para desarrollar la presentación de las seis obras premiadas en el concurso instituido por la Secretaria de Educación y a la vez, llevar adelante un teatro “de propaganda y combate” que impulsaba el Departamento de Propaganda del Partido Comunista.

La prolífera vida del artista la marca la intención de llevar la actividad teatral a cielo descubierto o escenificarla para un público integrado por trabajadores u otros sectores humildes, determinó la presentación de las obras en parques, calles, locales sindicales o cualquier otro lugar que garantizara la asistencia. Fundada por Paco Alfonso, una de las instituciones culturales que desarrolló una labor extraordinaria fue el proyecto llamado Teatro Popular, creado en 1942. Su mayor relevancia fue alcanzada por la actividad como grupo teatral, pero fue, además, un centro de acción a favor del arte dramático. El proyecto incorporó no solo la labor escénica, sino también la creación de la revista Artes, que sirvió de vehículo para la divulgación de ideas contemporáneas sobre el teatro. Teatro Popular y su revista Artes integraron un archivo de materiales teóricos y críticos, así como una colección de obras teatrales, que fueron ubicados en el edificio de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), lo que evidencia su grado de compromiso con el movimiento sindical de esta época. En 1945, cuando el gobierno decidió la eliminación de los sindicatos y las fuerzas policiales allanaron los locales de la CTC, este valioso archivo resultó totalmente destruido.

A partir de 1950, fecha en que se inauguró la televisión en Cuba, inició su labor como actor en ese medio. Como escritor estrenó una telenovela, Tierra cubana, que le valió la obtención del premio de la Crítica Periodística en 1953. En 1956, con los ingresos obtenidos por sus actuaciones, adquirió una sala teatral, El sótano, que dedicó a promover el teatro de arte y la dramaturgia cubana. Para lograr su propósito utilizó distintos recursos de atracción de público, entre ellos el de un sistema de abonos que ofrecía la asistencia a 12 funciones por el precio de 10.

A partir del primero de enero de 1959, Paco Alfonso se entregó con más ímpetu a la labor teatral, pues consideraba que esta era un vehículo importante para el trabajo de propaganda en apoyo a las nuevas implementaciones sociales que se sucedían. Su primera acción fue la entrega de El Sótano, para que se convirtiera en sala teatral propiedad del Estado cubano.

Durante los primeros años del gobierno revolucionario se efectuaron giras teatrales que tomaron como escenarios los que existían en los cuarteles militares. En ellos se hacía la presentación de obras de contenido social ente las que figuró repetidamente Cañaveral de Alfonso.

Durante varios años fue Asesor de la Dirección de Teatro del Consejo Nacional de Cultura. En 1986 escribió la que resultaría su última pieza dramatúrgica Sin Aibiri no hay Dumba.

Al morir, el 14 de enero de 1989, le habían sido otorgadas dos de las distinciones honoríficas más importantes del sector cultural: la Distinción por la Cultura Nacional y la Medalla Alejo Carpentier con las que se reconoció su mantenida labor a favor de la cultura cubana.