San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba-Toda sustancia natural o sintética, médica o no, legal o ilegal cuyo consumo excesivo y prolongado provoca tolerancia y dependencia se considera una droga. El deseo imperioso que hace a la persona consumirla de forma reiterada se conoce como adicción.
Las autoridades médicas de la localidad ariguanabense, combaten este fenómeno, ejemplificado frecuentemente en el tabaquismo, alcoholismo, consumo de café y de psicofármacos.
En el Centro Municipal de Salud Mental se realizan consultas de adicciones los miércoles con el Dr. Hamir García y los jueves con la Dra. Caridad Quiñones. Los lunes a partir de las nueve de la mañana funciona en el propio local un grupo de psicoterapia, actividad preventiva de forma mancomunada con los consultorios del Médico de la familia, Educación, Cultura, Deporte y Comercio, entre otros sectores.
Además funciona los terceros jueves de cada mes la comisión de Salud Pública sobre Drogas, así como una comisión municipal los terceros miércoles de meses alternos, liderada por Rosa Delia Hodelín, primera secretaria del Partido.
Todas estas acciones constituyen una prioridad en nuestro pueblo dada la incidencia de casos de drogadicción y los perjuicios que provoca para la salud humana.
Por ejemplo, en el caso del consumo del alcohol se conoce que puede provocar pesadillas, insomnio, convulsiones y depresión, con consecuentes ideas suicidas. Además ocasiona gastritis, sangramientos digestivos, posible desarrollo de cáncer, polineuritis y síndrome del feto alcohólico en el caso de las mujeres embarazadas.
Por otra parte, una taza de café al día puede actuar positivamente como antioxidante. Sin embargo, cuando esta dosis se excede puede aparecer nerviosismo, insomnio, intranquilidad, fuga de ideas y trastorno del pánico.
En el caso del tabaquismo se produce un rol de doble filo. Por un lado el cigarro da la sensación de un sedante, pues relaja la musculatura, pero realmente produce una ansiedad extrema por lo que los fumadores buscan saciarla de forma incontrolable.
Para el corazón es sumamente dañino, pues torna rígido el músculo, ocasiona miocarditis, infartos y paros cardíacos, además de llegar a provocar la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Finalmente, las drogas ilegales se convierten en el centro de la vida del adicto. Este adquiere el síndrome amotivacional, es decir, pierde el interés social, laboral, familiar y espiritual.
La Doctora Caridad Quiñones, directora del Centro de Salud Mental explicó que los psicofármacos como los tranquilizantes, la morfina y el Parquisonil pueden deprimir el sistema nervioso central o modificar el funcionamiento del cerebro, produciendo excitabilidad.