Un año diferente para ti mujer

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“Acaba un  año y empieza otro y todo sigue igual”, acostumbramos a decir sin analizar a veces el peso que encierran nuestras palabras. La expresión se escucha con mayor frecuencia de labios de mujeres, agobiadas de compartir roles entre el hogar, los hijos, la faena laboral, el esposo y muchas veces- las acciones de superación. Nos convertimos en esclavas de un destino que nosotras mismas hemos construido sin percatarnos que la solución la tenemos muy cercana, porque, cuando se convive en familia, todo puede llegar a ser más fácil.

Un destacado profesor de siquiatría en del Instituto Superior de Ciencia Médicas en Santiago de Cuba, emplea un término muy simpático para caracterizar a las mujeres que sufren de la enfermedad de colocarse siempre en último lugar. Plantea el especialista que padecen del síndrome de la locomotora. El calificativo está bien colocado si tenemos en cuenta que estas mujeres se sienten histéricas, cansadas, hastiadas, sin deseos de hacer las cosas- menos aún quisieran a su alrededor la presencia de su pareja.

Por lo general pretenden encontrar en su interior alguna enfermedad causante de estos síntomas. La rutina diaria, el hacer cada día lo mismo les provoca esta gran molestia. Son personas que desconocen o han olvidado el placer de disfrutar de la playa o el cine, de leer un buen libro o de simplemente compartir con sus amigos, ¿porque saben?, la vida es más que actuar mecánicamente para quedar a tono con los convulsos días que estamos viviendo.

La llegada de un nuevo año nos hace pensar en la posibilidad de tener una vida más llevadera, con mejores perspectivas de vida- tanto en el plano económico como espiritual. Siempre pensamos que un nuevo periodo puede ser mejor, la historia es, hasta donde logramos interiorizar nuestros pensamientos.

Comencemos por revertir nuestro comportamiento en el plano individual. La familia debe aprender a compartir los roles del hogar para que a nosotras, las mujeres que no dejamos de aportar en la sociedad, que nos entregamos en cuerpo y alma a la educación de los hijos, que en la mayoría de los casos hacemos de mamá y de papá a la vez, no terminemos padeciendo del síndrome de la locomotora.

El nuevo año no tiene por qué ser igual al anterior, solo tiene que proponérselo haga realidad su sueños.