La pieza que le falta al hospital

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Si intentáramos armar un rompecabezas donde cada característica o fragmento de un todo fueran las piezas, sin dudas en el Hospital “Iván Portuondo” de San Antonio de los Baños sería imposible.

Al dividir sus elementos esenciales como centro asistencial de salud, obtendríamos la pieza del personal médico, la de los equipos e instrumental inmobiliario clínico, la de los servicios, y la de estética. Dicho de esta manera y conociendo las bondades de todos ellos, parecería suficiente para solucionar el juego mencionado. Pero falta la pieza más importante: la higiene.

Aún como centro de referencia en la Salud Pública del Ariguanabo, con la calidad indiscutible en sus servicios, a pesar de recibir pacientes de municipios aledaños de la provincia Artemisa, resulta lamentable que el tema de la higiene en las salas y los salones de operaciones sea una preocupante.

Basta escuchar los comentarios de muchos ariguanabenses o recorrer algunos de los pasillos, sobre todo del Cuerpo de Guardia, para percibir la compañía de perros y otros animales callejeros que han hecho de esta su morada transitoria.

Por otra parte, las salas donde radican los pacientes no gozan muchas veces de una limpieza constante. Yo misma he sido testigo de cómo un balde de agua resulta suficiente para limpiar las habitaciones contiguas de todo un pasillo. Esto, por sí solo es imperdonable, sin mencionar la calidad del trabajo de algunos encargados que se limitan a “salpicar” del agua turbia apenas el espacio visible del cuarto.

Finalmente, alertamos sobre la esterilización de los salones de operaciones, que a pesar del esfuerzo, requieren de maniobras específicas para eliminar la totalidad de bacterias y microorganismos peligrosos para nuestra salud y la de niños recién nacidos.

Si todos estos elementos confluyen, si es el familiar de un paciente el que tiene que velar por la limpieza de su entorno; entonces los récords en número de cirugías mayores, el nivel profesional de los especialistas, el mantenimiento brindado a los salones y la llegada de equipamiento tecnológico moderno, pierden su importancia en un centro donde la salud es primordial y está en juego constantemente.

Llamamos la atención al respecto porque aunque la mayor parte de las piezas sea satisfactoria, sin la higiene el rompecabezas nunca podrá completarse.