Esa sonrisa ausente

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Una de las mayores problemáticas sociales que permanecen en San Antonio de los Baños es la inadecuada atención a la población en ciertos establecimientos de servicios.

Muchos ariguanabenses mantienen día tras día un aire de descontento, la queja constante en el alma, ante los maltratos que sufren al solicitar una atención especializada.

Las razones de peso se adhieren a esa sonrisa ausente en el rostro de un dependiente, de un bodeguero, de una recepcionista.

A veces, al llegar a una institución, una tienda o cualquier centro laboral, tenemos que lidiar con “caras largas” que parecen molestas ante nuestras inquietudes, o con la indiferencia de quien no termina esa conversación telefónica personal para atendernos como es su deber.

Respuestas evasivas, malas contestas, largos minutos en espera de alguien que nunca llegó, son piedras angulares que motivaron la escritura de este comentario, del cual la propia autora ha sido víctima.

El “peloteo”, como se dice en el argot popular cuando contactamos hasta cuatro personas o visitamos más de dos lugares, a fin de encontrar a aquel ser capacitado o autorizado para brindarnos la información requerida, constituye otra de las causas de la inconformidad.

Pienso que este es un problema serio que afecta a nuestro pueblo y necesita un llamado de atención. ¿Cómo es posible que la dependiente de una tienda se moleste cuando su cliente le exige los cinco centavos de su cambio o tarda en decidirse por uno u otro perfume, por ejemplo? ¿Cómo se admite que no podamos expresar una brevísima inquietud porque es el horario de almuerzo?

Si los trabajadores de servicio son elegidos para atender al público, mantenerlo informado y satisfecho, ¿por qué existe la paradoja?

Seguramente usted que lee estas líneas, esté del lado de los trabajadores o del lado de los clientes, coincidirá conmigo en que el respeto, el trato amable y la sonrisa no deben ausentarse de la faz de la tierra. Esas son las normas vitales de convivencia y la garantía más decorosa para habitar en  nuestra sociedad.