Soy, como tantas mujeres de este planeta, de las que gustan vestir lo mejor posible, sin llegar a ser esclava de la moda, pues los recursos existentes no dan para tanto, me gusta vestir la mayoría de las prendas en toda su extensión y disfruto de la sencillez y elegancia de las féminas a la hora de salir a la calle.
Ahora bien, la ropa que nos ponemos a veces ¿es la correcta o no? Debemos tener en cuenta que debe ser acorde al lugar en que vamos a estar, también depende de la hora del día y el tiempo. Yo me pregunto ¿se ha fijado usted como vamos vestidas las mujeres, chicas y jóvenes cuando nos presentamos al médico? Supongo que sin darse cuenta, ha visto el desfile- no de moda- que circula ante nuestros ojos: shores pelvianos (da la casualidad que las que no tienen su cuerpo con parámetros aceptables son quiénes más lo utilizan) topes a punta de senos, vestidos bien cortos, chancletas de baño, además de vestidos con brillos, lentejuelas y demás. No soy crítica de arte, ni de diseño, ni siquiera sé en este minuto que me lee, a que altura está lo que realmente se usa en la temporada otoño-invierno (en realidad ninguna de las dos estaciones están presentes en nuestro país).
Ahora, lo que si conozco, es que debemos ir al médico, al hospital, a la clínica estomatológica o al laboratorio a realizarnos los análisis de la manera más correcta que pueda ir. Dé una imagen de mujer lozana, aseada, fresca y sencilla aún cuando se sienta muy mal, dele a ese doctor, enfermera o laboratorista, la imagen de que usted es una paciente que sabe comportarse también con el buen vestir.
Usted podrá llegar muy educada, hablando en voz baja, ni siquiera fuma dentro de la sala del consultorio, pero, está vestida o desvestida para ser atendida y entonces ya no es igual, piense: chancletas, rolos sin pañuelo en la cabeza, shor bien corto y una blusa no obstante con mangas, da una impresión desfavorable.
Cada quien tiene sus gustos y preferencias, también como reza el refrán: para gustos se hicieron los colores, pero… así ni cabe el gusto y menos aún se verán los colores; lo que sí es posible que se le suban los colores al galeno, a su asistente al tener delante a alguien que más que paciente, parece que viene de la bodega.
Probemos, vamos a vestirnos con armonía, sencillez y recato, dejemos las prendas de veranear precisamente para eso: veranear, los centros de salud son instituciones que también llevan un respeto y para acudir a ellos se debe tener también gusto en el buen vestir.
También para ir a esos lugares debemos arreglarnos y lucir lo mejor posible. La juventud que quiere lucir y presumir, debe recibir educación sobre este tema, quien les escribe tienen 43 años(al menos todavía no niego la edad) pero si salgo todavía, me gustan los shores, los vestidos cortos, las sayas cortas también, los topes, en fin para que decirles, pero mi abuela y mi madre, siempre me enseñaron -como a la mayoría de las mujeres- de que manera debemos presentarnos en estos centros. No debemos perder el sentido del vestuario, en él va implícito la cortesía, la educación y respeto al personal que lo atiende y todos lo que nos rodean; así que ya sabe, por estos días si debe acudir al médico no se empeñe tanto en ir bien a la moda, sino de que modo.


