Por nuestra seguridad alimentaria

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¿Qué está pasando en el mundo respecto a la seguridad alimentaria?, me preguntaba mientras disfrutaba de una magistral conferencia durante el desarrollo en Artemisa del Noveno  Encuentro de Agricultura Orgánica Sostenible.

En un pronóstico aproximado hasta el 2050 se prevé que la población urbana continúe creciendo, mientras la rural y con ella la agrícola mantenga su descenso de manera acelerada. En estos momentos, en nuestros país, la población agrícola suma exclusivamente unas 500 mil personas para abastecer de productos a los más de 11 millones de cubanos que habitamos esta tierra, sin ser grandes economistas, seguramente usted se percatará que la situación se torna compleja, más aún, cuando territorios como el nuestro se enfrentan a situaciones como la falta de agua para regar los cultivos, el atraso en determinadas tecnologías que atentan contra los rendimientos productivos o la falta de insumos, entre ellos los fertilizantes con valores elevados en el mercado internacional.

Visto desde este punto, no nos queda más que encontrar alternativas locales que nos alejen del cada vez más incierto comercio mundial y nos acerquen a lo que hoy nos está pidiendo la máxima dirección del país desde los lineamientos que modifican nuestra política económica y social.

Las emisiones de gases con efecto invernadero, es otro de los temas que nos obligan a concentrar nuestras acciones y yo me inclinaría por algo de lo que mucho se habla pero pocos llevan a la práctica: el desarrollo de una agricultura sobre bases agroecológicas.
Esto no significa que de manera inmediata tengamos que dejar de aplicar a los cultivos los fertilizantes químicos, sería como cambiarle a un paciente su medicamento de manera total sin analizar qué efectos haría en él el nuevo que se recomienda.

Se trata de dosificar las aplicaciones entre lo tradicional y las nuevas alternativas que van surgiendo para la sostenibilidad agrícola local con productos naturales. Se trata de encontrar un equilibrio, una armonía, hasta tanto el propio cultivo, la propia tierra nos indique que pueden independizarse de manera total de los productos químicos, algo que sin dudas, ocurrirá a largo plazo.

Mucho se habla de la seguridad alimenticia local, pero seguridad y garantía en estos tiempos deben ir tomadas de la mano. Entonces, no podemos permitirnos el lujo de dejar que sobre los hombros de unos cuantos productores, recaiga todo el peso de la alimentación de nuestra familia. Busquemos en nuestro patio un espacio que nos permita sembrar algún que otro cultivo; por discreto que sea siempre dará sus frutos; de eso se trata, de cubrir nuestras necesidades alimenticias desde todos los ángulos permisibles.