Lengua materna es aquella que una persona adquiere en los primeros años de vida y que normalmente se convierte en un instrumento natural de pensamiento y comunicación del hablante.
Las seis mil lenguas que existen actualmente en el mundo son maternas de una etnia, una nación o de varias naciones. Unas, son habladas por millones de personas; otras, por muy pocas. Unas poseen escritura y otras (la mayoría) no.
El hecho de que tengan status de lengua o dialecto, o de lengua nacional, oficial o internacional, constituye una decisión política, no lingüística, en dependencia del poder político y económico que posean las comunidades que las hablan.
Desde 1999 la Conferencia General de la Unesco acordó celebrar cada 21 de febrero el Día Internacional de la Lengua Materna, para contribuir así a la defensa de uno de los derechos humanos fundamentales: el derecho de las personas a hablar en su propia lengua, y porque además cada lengua es una visión del mundo diferente, un almacén de cultura de la humanidad.
Durante el presente siglo, el 10 por ciento de esas seis mil lenguas desaparecerán, bien porque las etnias que las hablan desaparezcan por genocidio o por enfermedades epidémicas; o porque sus hablantes decidan "cambiarlas" por otras que les ofrezcan más ventajas económicas y sociales, o porque a sus hablantes se les imponga otra por la fuerza.
A través de la lengua materna balbuceamos las primeras palabras, llenamos de felicidad la vida en familia y al iniciar la vida escolar, la instrucción nos lleva de la mano a través de las reglas y normativas para el uso correcto de ella y nos permite adentrarnos en el infinito camino del conocimiento.
Para los cubanos hablar y escribir correctamente el español es preservar y hacer valedero el pensamiento de José Martí y de los demás próceres de la guerra independentista librada por nuestro pueblo desde 1968 hasta los momentos actuales; además constituye un ejercicio a favor de velar por la salud de nuestro idioma. Justo en el 2012 reclama mayor preocupación tanto por las entidades educacionales estatales como por la propia familia desde la cual se inicia la práctica.
El uso correcto de la lengua materna implica el respeto hacia nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, es además la garantía para preservar el derecho a la libertad y la preservación de la identidad y la plena independencia, es poder comunicarnos con el resto de los hablantes de nuestra lengua y transitar gracias al puente imaginario de la solidaridad por la geografía universal en un abrazo cultural en perfecta armonía con la gama cultural de nuestros pueblos.
Gracias al idioma establecemos el puente de comunión entre los hombres. José Martí expresó: “Las palabras han de ser brillantes como el oro, ligeras como el ala, sólidas como el mármol” porque “La palabra no es para encubrir la verdad sino para decirla” y así damos a conocer al mundo la verdad, la justicia social, el odio a las guerras y el rechazo a la intromisión en el destino de los pueblos.
Gracias a la lengua materna alzamos nuestra voz a favor de la causa de los Cinco Héroes, lo hacemos en cualquier escenario del mundo y nos erguimos a través de ella a favor de la justicia, la equidad, la paz y en defensa de la humanidad.

