24 de febrero: perenne llamado al combate

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La Guerra de Independencia cubana o Guerra del 95 es el nombre con el que se conoce a la última guerra por la emancipación de los cubanos contra el dominio español y se trata de una de las últimas guerras americanas contra el Reino de España.

El 24 de febrero fue una realidad palpable, gracias a la incorporación masiva del Oriente. Por eso no podemos limitarlo al Grito de Baire, en 35 localidades de la isla se produjeron, simultáneamente, alzamientos por órdenes de José Martí y Juan Gualberto Gómez. Se desencadenó la última contienda independentista contra el colonialismo español.

José Martí, nuestro más grande hombre –al decir de Juan Marinello–fundó el Partido Revolucionario Cubano (PRC) el 10 de marzo de 1892, el cual tuvo como objetivos esenciales organizar, preparar la lucha por la independencia de Cuba, así como fomentar y auxiliar la de Puerto Rico. Para la creación del PRC agrupó a los viejos mambises que velaron sus primeras armas en la Guerra del 68, con patriotas de generaciones posteriores para hacer la guerra necesaria. Unió múltiples figuras y logró representar la unidad y los intereses populares.

El 24 de febrero de 1895 constituye una fecha gloriosa para la historia de Cuba en el ambiente insurreccional que existía; el Partido Revolucionario Cubano orienta la reanudación de un nuevo período de la guerra, que Martí llamó necesaria, con su siempre clara visión. Para Martí la significación histórica del 24 de febrero era que se produjeran varios alzamientos simultáneos, y así prendería la llama bélica en todo el país, "con la brevedad y la eficacia del rayo".

Se reinician las gestas independentistas por la libertad de Cuba. Sus hijos se levantaban en armas una vez más, después de un larga preparación; los principales alzamientos se dieron en el Oriente, aquí el movimiento revolucionario alcanzó mayor fuerza y gran masividad, fueron dirigidos por dos grandes veteranos de la Guerra de los Diez Años: Bartolomé Masó y Guillermo Moncada, y bajo su dirección se incorporaron experimentados jefes como Quintín Banderas, entre otros.

Las condiciones no permitieron el éxito de los intentos de levantamiento contra el gobierno colonial. La rebeldía de Bayamo, aún era llama prendida, mujeres y hombres de la ciudad, se echaron a la manigua.

La ardiente pujanza de los patriotas por la libertad e independencia del país aún se siente, el sonar del clarín se escucha tan alto como aquellos días, se estremecen las fibras patrióticas y las actuales generaciones a lo largo del país continúan decididas a cabalgar a la manigua redentora si fuera necesario para defender la cincuentenaria Revolución Cubana y las conquistas que dieron al pueblo la dignidad y la plena soberanía.