El libro, alimento para el enriquecimiento espiritual

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Los libros constituyen material insustituible en el camino infinito hacia el conocimiento. Cada país tiene ante sí el desafío de satisfacer las necesidades educativas de sus pobladores. Es necesario para la sostenibilidad de la vida, la alimentación; de igual modo el libro fortifica el alma, lleva en sí, el ingrediente imprescindible para el sustento de la espiritualidad.

El libro seduce, atrapa, a través de la lectura, nos abraza. A través de las páginas, tras la esencia, cómplices del autor y la lectura, el tiempo pasa sin darnos cuenta. Adquirir un libro, enriquecer la biblioteca personal con títulos que respondan a nuestras preferencias debe ser una motivación. Cada ejemplar nos sensibiliza con nuevos códigos, el mensaje extraído de cada lectura es vital multiplicarlo para que aquellos que aún no han arribado a él, vayan a su encuentro.

La Imprenta Nacional de Cuba se crea en 1959 mediante la Ley 187, con ella la prioridad de garantizar la publicación masiva y sistemática de libros, folletos y revistas en un país cuyo consumo per cápita de libros, hasta ese momento, era sólo de 0,2. Desde las propias bases registradas en el programa del Moncada “La Historia me Absolverá”,  se diseñó la estrategia para responder a las necesidades culturales más urgentes del lector cubano hasta esos momentos olvidados por los gobiernos anteriores.

El primer título publicado fue El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, con el cual quedó inaugurada la colección Biblioteca del Pueblo, destinada a los clásicos de la literatura universal. Numerosas obras relevantes fueron puestas al alcance de los cubanos —en tiradas masivas de cien mil o más ejemplares— por la Imprenta Nacional. Como homenaje a este acontecimiento, desde 1981 se celebra el Día del Libro Cubano.

Durante  estos 30 años el pueblo dispone de variadas opciones, títulos de temas diversos que entre las prioridades tienen la elevación del nivel cultural de todos los sectores sociales para que dejara de ser un privilegio de la minoría. Fidel Castro, entonces Primer Ministro, señalaba con visión futurista: "Los niños y sus padres tendrán en los hogares cubanos bibliotecas que antes eran un  privilegio de los poderosos".

Cada año entre los meses de febrero y marzo se celebran en Cuba, las Ferias Internacionales del Libro, y estas se extienden a más de 40 sedes por todo el país cada año es superior el número de personas con acceso al libro.

Este 31 de marzo, Día del Libro Cubano, reflexionemos, el libro, es el amigo más cercano, dócil llega a nuestras manos, en él podemos encontrar un caudal infinito de conocimientos; se nos presenta con un cúmulo de razones para que comprobemos que es alimento para el enriquecimiento espiritual del más exigente y ávido lector y pensemos es siempre el mejor regalo para el niño que aún no abraza a la letra impresa y que al hacerlo lo convertirá  de una personita a un ser en pleno desarrollo, más sensible, desinteresado y humanamente superior desde todos los puntos de vistas.

Pensemos, antes de preocuparnos por regalos cuantiosos que solo permean la mente del niño o del joven de lo material; sembremos el amor al libro, al conocimiento; los frutos de la cosecha serán más lozanos. Pruebe, vale la pena.

El acto de leer nos involucra a todos,  sin límite de edad lleva implícita la máxima martiana de que: "Leer es Crecer", cada libro abierto es una puerta de luz al conocimiento del ser humano.