Pareja de diferente edad
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Estimado lector me gustaría plantearle: ¿constituye la diferencia de edad un impedimento para establecer una relación sentimental? Seguramente existirá una enorme variedad de criterios y respuestas que transitan por el tamiz de nuestra subjetividad.
En mi opinión, la diferencia de edad entre los miembros de una pareja – aun cuando esta sea de diez años o más – no limita la vida en armonía ni la durabilidad de la misma.
Este fenómeno es muy común en las calles ariguanabenses, pero todavía algunos manifiestan miradas indiscretas y prefieren reservar su amor únicamente para sus contemporáneos. Realmente esta es la mayoría.
No es la de criticar el comportamiento de unos u otros la función de este comentario, al contrario, pretendo expresar mi modesto criterio sobre una situación donde intervienen emociones, compatibilidad de caracteres y diferencias ocasionales.
Según los maestros griegos de la antigüedad, la juventud y la experiencia han de andar de la mano para que una relación amorosa sea trascendental y perdurable, porque generalmente los más jóvenes aportan la luz, la frescura y la energía que se opaca con los años, mientras que los mayores tienden a guiar la unión mediante bases sólidas de experiencia y madurez.
Sin embargo, como todo en este mundo, la edad también es relativa. No es raro encontrar personas jóvenes biológicamente, pero muy maduras mentalmente, y viceversa.
El reloj marca el paso del tiempo, pero sólo eso. Los números no definen la capacidad y el privilegio de amar y ser amados, desafortunadamente, todavía marcan ciertos estilos de vida que no son bien vistos por la sociedad.
Así, muchos fruncen el ceño al percibir a una mujer mayor con un jovencito, o al ver pasar a un hombre de cuatro décadas con una pareja a la cual le dobla la edad.
Para mí, estas diferencias pueden traer armonía y balance, un abanico de oportunidades, también revitalizan y otorgan bienestar. Finalmente, pueden hacer la felicidad.
La edad no importa. Al corazón, como al alma, no le salen arrugas. Para los que amamos, no existe más tiempo que ese que compartimos con nuestra pareja o el que vivimos plenamente junto a ella, ya sea por meses, años o por toda la vida.