Los accidentes de tránsito generan pesadumbre y escalofríos, estados de ánimos incompatibles con la alegría de estar vivos; de hecho las víctimas, en cualquier variante, involucran a familias deshechas, seres humanos que viven el drama de la pérdida, del dolor, de las incapacidades en el mejor de los casos, por circunstancias que muchas veces pudieron evitarse.
Entre la población existe un concepto que conviene aclarar: el peatón no es inimputable ante la Ley, en caso de infracción. Ante un accidente, y cuando éste es producido por inobservancia de las leyes de tránsito, tiene idéntica responsabilidad que el conductor.
En Cuba con el precepto de que nada es más importante que la vida del ser humano, el Estado tiene el deber de protegerlo por todos los medios técnicos, mecánicos, legales y humanos posibles. Además, goza del beneficio de la duda y presunciones a su favor, en tanto no incurra en graves violaciones a las reglas de tránsito.
Se consideran deberes de los peatones, la circulación en el caso de las carreteras por el lado izquierdo de la vía o sea en sentido contrario a la circulación de los vehículos. Mientras que dentro de la comunidad circularán por las aceras siempre a la derecha y evitar en lo posible el uso de la calzada. En los lugares donde no haya aceras, o sean muy estrechas, podrán usar la vía, pero circularán uno detrás de otro y de ningún modo en grupos.
Para cruzar lo hará en forma perpendicular al eje de la misma y sin riesgo por la proximidad de un vehículo, debe mirar siempre a ambos lados antes de cruzar. Otras normas generales para la circulación es la prohibición a los peatones del cruce en forma diagonal, bajar de la acera intempestivamente o detenerse en plena vía. La infracción de estas reglas crea la presunción de culpabilidad del peatón.
El peatón tiene que conocer y respetar la prohibición de los juegos en vías públicas. En ocasiones los niños convierten las vías públicas en campos deportivos lo cual es una indisciplina vial.
Da seguridad al peatón la prohibición de la subida o bajada de los vehículos por el lado de la calzada, cuando estén en movimiento, tampoco podrá colocarse en las pisaderas, parachoques o colgarse de la carrocería. Se presume la responsabilidad del peatón en caso de infracción los pasajeros deben subir o bajar solamente en las paradas.
Debemos tener presente que cuando un peatón está cruzando la calzada, se encuentra rodeado por delante y por detrás de una zona de incertidumbre, que es peligrosa para el conductor, por lo que debemos prever y mostrar mayor precaución en esta zona de riesgo.
Los ciclistas deberán respetar la necesidad de guardar siempre "la distancia de seguridad", cuando circulen detrás de otros vehículos y a su vez mantener la observancia del tránsito de los peatones.
Según los expertos en educación vial todos los miembros de la sociedad tienen ante sí la responsabilidad de la prevención; para ello el accionar diario del fomento de la cultura vial.
El objetivo fundamental es reducir o al menos evitar que aumente la tasa de mortalidad por accidentes. Para lograrlo, aseguran, Cuba posee las condiciones sociales, políticas y económicas adecuadas. Solo hace falta más responsabilidad individual y, por supuesto, no cejar en la prevención y en el enfrentamiento especializado a los transgresores.
En cuanto a la educación en la vía aún es insuficiente lo alcanzado no obstante a los esfuerzos de especialistas y autoridades, elevar la cultura vial es la premisa para disminuir la morbimortalidad de la población en general y, particularmente de los niños y niñas, adolescentes y jóvenes.
El llamado es prevenir; el hombre tiene la mayor responsabilidad, esa es la realidad, está demostrado que en la mayoría de los accidentes la causa es el error humano; se impone la responsabilidad en la vía y el respeto a las normas para la seguridad de choferes y peatones.
La convocatoria está abierta: mayor cooperación. Tenemos que aprender a convivir, con respeto y cortesía. El mensaje es darle más vía a la vida.

