Paladares, kioscos de frituras o frozzen, artefactos de última tecnología, ropa, bicitaxis por doquier… Paso a paso y con buen ritmo marcha el trabajo por cuenta propia en San Antonio de los Baños.
Estas y muchas otras modalidades convierten nuestras calles en un enorme centro comercial, cada día se integran más dependientes, donde vale la oferta y la demanda, pero también la calidad en los servicios.
Desde el 2010 nuevas fuerzas laborales comenzaron a sumarse a las ya habituales faenas de maniseros, amoladores y vendedores de discos compactos, consideradas hasta ese momento como negocios ilegales o “por la izquierda”.
Sin darnos cuenta, los portales, parques y esquinas más céntricas se transformaron en vitrinas donde se exhiben productos de cualquier país de procedencia y variedad de precio.
Hoy esta variante de empleo forma parte de las disposiciones del nuevo modelo económico cubano y cubre una buena porción de las plazas que quedaron disponibles durante el proceso de reordenamiento laboral.
Pero el trabajo por cuenta propia también tiene historia. El origen se remonta a la Colonia, y luego en la República aparecieron labores que formaron parte de la imagen popular de cualquier ciudad. Pregoneros, vendedores de billetes de lotería y puestos ambulantes con los más insospechados productos o hierbas medicinales.
En mi opinión, a pesar de todas las ventajas que trajo el paso de los años y los beneficios que reciben estos trabajadores, muchos permanecen con dudas, pues están acostumbrados a recibir un sueldo seguro mensualmente. Otros creen haber iniciado una búsqueda del tesoro… pero en la práctica descubren que no es así.
Los impuestos preocupan, al igual que la adquisición de los ingredientes y recursos materiales. Todavía no existe una cultura tributaria correctamente arraigada y se cometen evasiones al fisco, deudas y otras indisciplinas.
De cualquier forma el cuentapropismo se hace sentir en San Antonio de los Baños. Gana adeptos constantemente: jóvenes, mujeres y adultos mayores.
Todos marcan la diferencia, esmerados en el detalle, la creatividad y la calidad en sus ofertas, así como el buen servir que atrae como imán al cliente, una y otra vez.