El alcohol, déjelo fuera

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El alcoholismo es el  consumo excesivo de alcohol de forma prolongada con dependencia del mismo, lo cual interfiere en la salud física, mental, social y/o familiar así como en las responsabilidades laborales.

Dado esta definición cabe pensar, como actúa la familia, la escuela y digo la escuela, pues se observa un incremento en el consumo de bebidas alcohólicas en los más jóvenes. Si bien se plantea que la familia a veces tiene su grado de culpa, áun más cuando hay un miembro que es adicto a la bebida, también habría que ver, que sucede con esos adolescentes y jóvenes que en su casa no existe la adicción y sin embargo en las fiestas se busca “la ponina” y recaudar así, lo que supuestamente les hará pasar una buena jornada de diversión y baile: la bebida.

Muchos jóvenes plantean que no tienen nada más que hacer, que no saben a donde ir, que las discotecas son caras, que los conciertos son a todo llenar, en fin , un sin número de argumentos que no dejan de ser cierto, pero… ¿qué hacer?.

 

No hablo de aquella persona que ya se degradó  a tal punto, de tomar el infierno para evadirse de la realidad, tampoco a aquella, que se refugia en la bebida, porque perdió a un ser querido, porque está solo o enfermo. Hago alusión a esos muchachos, que ven el disfrute con cerveza o ron, sin tener en casa un patrón que los arrastre al consumo de alcohol.

Existen peñas culturales, bibliotecas, ¿por qué no leer un buen libro? O asistir a una descarga pero de otra manera, ¿por qué no asistir a un club de amigos con intereses comunes?

Pronto vendrá el verano, y con él actividades para niños y jóvenes, debemos pensar que hacer durante estos dos meses, hay playa, coppelia, campismo, excursiones, tratemos de ir y pasarla bien en familia o con los amigos, disfrutar de cada momento con cordura y satisfacción. La bebida no hará falta para bailar un buen casino o para pasear en grupo.

Los adultos  también pongamos nuestro granito de arena, veamos que necesitan esta juventud, involucrémonos con ellos, seamos cómplices de lo bueno que nos den. También fuimos jóvenes y todavía queremos disfrutar. Llevemos  con ellos libros, música, bailes, pintura, excursiones, alegría… y el alcohol… bueno, ese no está invitado, déjelo fuera por favor.