A pesar del llamado que se hace para contribuir al cuidado y embellecimiento de la ciudad ariguanabense, la población no cesa de tirar basura en la calle y en el río.
El amanecer en el territorio, muchas veces es bien triste, puedo constatar la indisciplina social que aún predomina:las cabinas de teléfono y las paredes, adornadas con los más diversos nombres y direcciones, actitud que denota falta de valores, de cultura y de educación formal.
La conocida por todos Calle Real de San Antonio de los Baños es un auténtico basurero, en el que se encuentran papeles, latas de refresco, que pudieran reciclarse, excrementos de animales, en fin, un paisaje desagradable a la vista de todos. Pese a esta situación, los trabajadores de la Empresa de Servicios Comunales muy temprano realizan sus labores de limpieza, pero esto parece importar poco a los transeúntes, que se encargan de afear y ensuciar el entorno.
A ello se suman, las basuras que flotan en el río Ariguanabo, también las viandas, vegetales y frutas que afloran en la aceras donde venden los “muchachos” de oferta y demanda (debo aclarar que no son todos). Tanto el que vende en esas zonas como los que compran, son responsables de mantener la limpieza en el área. De nada nos sirve que cuidemos nuestras casas si lo que nos rodea está sucio. Los adultos, también en sobradas ocasiones son los primeros en botar basura a ala calle. ¿Es ese el ejemplo que nuestros niños deben seguir?. Una vez más invito a que reflexionen sobre la importancia de mantener limpia nuestra ciudad, ello posibilita que nuestra mente esté positiva para realizar las tareas que la vida impone, repercute favorablemente en la salud de los que vivimos en la localidad y le damos un gran golpe a las indisciplinas sociales, que tanto daño provocan, a veces inconscientemente.