Chile aún aguarda por el sueño de Salvador Allende

Salvador AllendeSalvador Allende English Version

Cada país, cada pueblo, aquilata a hombres imprescindibles en la historia patria, los chilenos cuentan entre otras personalidades con Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Salvador Allende, figuras que sobrepasan las fronteras de Chile.

La admiración por el primer Presidente Socialista elegido por las urnas se mantiene y crece con el tiempo; representa para los sectores humildes y para el pueblo chileno en general el conductor y líder del ideario socialista.

Dirigente respetado desde 1953 cuando fue reelegido senador por Tarapacá y Antofagasta, alimentó la esperanza popular mientras la sociedad civil experimentaba la ampliación del derecho a voto y la solidificación del sistema político, curso fortalecido además por la unificación del Partido Socialista. Todos estos acontecimientos se materializaron en la extraordinaria votación alcanzada por la candidatura presidencial en 1958.

En 1961 nuevamente fue elegido senador de la República, esta vez por su natal Valparaíso. Un par de años más tarde, la Asamblea Nacional del Pueblo lo proclamó abanderado de las aspiraciones populares, y asumió por tercera vez la responsabilidad de la candidatura presidencial.

Entre 1966 y 1969, Allende ocuparía el cargo de presidente del senado, siendo reelecto este último año por la circunscripción de Chiloé, Aysén y Magallanes.

Desempeñó un destacado lugar en el ámbito de la política internacional al participar en la Conferencia Tricontinental ,  y posteriormente, en la fundación de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, episodio que sumado a su apoyo a la guerrilla de Ernesto Che Guevara lo pusieron en el centro de los ataques de la derecha.

El fundamento histórico y político de la estrategia política de Allende era la profundización democrática, el robustecimiento del desarrollo y un nuevo modelo de democracia social sustentada en el Estado.

Una de las expresiones más significativas pronunciadas por Allende, fue:

"No puedo ni podré olvidar jamás que todo lo que he sido y todo lo que soy se lo debo a mi partido" fue fiel al juramento. Por espacio de mil días, se desarrollaría la experiencia de la Unidad Popular.

Una vasta conspiración, en la que tomaron parte activa el capital nacional y transnacional, el imperialismo, las fuerzas políticas del centro y la derecha y los gremios empresariales y profesionales, creó las condiciones que condujeron a las fuerzas armadas a interrumpir a sangre y a fuego el 11 de septiembre de 1973 la democracia chilena.

En su último mensaje al pueblo transmitido por Radio Magallanes, dijo:

"Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!"

Los chilenos están en deuda con el destino de la Patria y con el líder que dio una lección histórica al mundo durante los años de gobierno al contar con el respaldo popular contra la dictadura. Salvador Allende, es una figura mundial al nivel de la Mistral o de Neruda, le queda mucho por andar junto al pueblo, en estos momentos, el país se debate en la batalla por la disminución de la pobreza, la desigualdad; sectores del pueblo exigen cambios radicales a favor del futuro político del país y para que la exclusión no persista.


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