Tener una buena autoestima implica ser conscientes de las virtudes y defectos propios, así como de lo que los demás realmente dicen de uno y sienten hacia uno, aceptando todo ello en su justa medida, sin amplificarlo ni reducirlo, sabiendo y afirmando que en cualquier caso somos valiosos y dignos. Implica, por lo tanto, el respeto hacia uno mismo y consecuentemente hacia los demás. La autoestima es el requisito indispensable para las relaciones interpersonales sanas.
La consecución o mantenimiento de una buena autoestima es una tarea fundamental de cualquier psicoterapia, pues la presencia de actitudes hipercríticas e irracionales hacia sí mismo suele ser un síntoma recurrente de los variados problemas conductuales humanos. Esto explica las indisciplinas graves que algunos niños y adolescentes cometen durante su vida escolar, pues no logran aceptarse como son y recurren a estos hechos, para llamar la atención, aunque sea de manera negativa.
Una persona con la autoestima alta asume responsabilidades con facilidad, se enorgullece de sus logros y afronta nuevos retos con entusiasmo, utiliza sus medios, oportunidades y capacidades para modificar su vida de manera positiva, se quiere y se respeta a sí misma y consigue el aprecio y respeto de quienes le rodean, rechaza toda actitud negativa para ella, expresa sinceridad en toda manifestación de afecto que realiza, se acepta a sí misma y no es envidiosa.
Considero que la persona que logre vivir con estas condiciones será, a pesar de los problemas inherentes de la vida, una persona feliz.

