Talento e ingenio: Eduardo Abela

 Eduardo Abela creador del personaje El BoboEduardo Abela creador del personaje El BoboEnglish Version

Eduardo Abela Villareal es orgullo para los ariguanabenses por la contribución al desarrollo del sentimiento patriótico. Artista comprometido, esgrimió el arte a favor del pueblo y contra la dictadura de Gerardo Machado.

Pintor y caricaturista cubano, trascendió en la cultura nacional y universal. Es el creador del personaje El Bobo y el autor de Guajiros, obras paradigmáticas de la pintura cubana.

Natural de San Antonio de los Baños, actual provincia Artemisa, nació el 3 de julio de 1891, aunque se da también como el año de su nacimiento el de 1889. Se inició en la vida laboral como tabaquero, manifiesta una fuerte vocación pictórica a los veinte años de edad y por eso en 1912 se traslada a La Habana e ingresa a la Academia de Bellas Artes San Alejandro. Durante años trabajó en el periodismo gráfico como caricaturista. Comienza a publicar dibujos humorísticos en los periódicos habaneros.


Vive y trabaja en España desde 1921 a 1924, año en que regresa a Cuba y en 1925 revitalizó el célebre personaje popular El Bobo, que existía desde el período colonial, y que se convierte en instrumento de lucha contra el gobierno de Gerardo Machado.

 

Eduardo Abela, prestigioso artista plástico, creador del popular personaje dijo:“el Bobo apareció por primera vez en el año 1926 en “La Semana”, y obedeció a mi propia concepción sobre nuestra sicología criolla”-agregando sobre aquellos tiempos- “aquella realidad, con su panorama de injusticias, de miseria y de vicios, no podía ser el destino del pueblo cubano”.

Abela y logró dotar al personaje de la intencionalidad reveladora y la aparente ingenuidad, ponía al desnudo la realidad y el ingenio del artista creció. Le crea un sobrino y un profesor al Bobo, que le sirven para establecer diálogos en claves, de doble lectura, con una referencia permanente e intencionada a la crítica y peligrosa situación nacional.

La presencia en el poder del general Gerardo Machado con medidas represivas, crímenes y corrupciones, convierte al Bobo, en un personaje de gran popularidad. Sus caricaturas en claves, y diálogos con doble sentido, las busca el pueblo para divertirse y reflexionar con las estocadas que logra dar el Bobo en el corazón de la dictadura machadista.

El personaje el Bobo, pudo sortear, más que menos, la censura oficial del periodo más represivo de la dictadura machadista: la vena humorista y ponzoñosa de Abela conquista el favor de la gran masa, y el Bobo devino la Picaresca criolla que, contra viento y marea, salva escollos aparentemente imposibles quien era en genio y en figura, al artista escudado tras su inmortal Bobo.

La Villa atesora junto a Abela a otros grandes de las artes plásticas. En la creación de Abela está el influjo del muralismo, adoptando el tema campesino, que consideraba más ajustado a la realidad cubana; otra circunstancia importante en la producción del artista es la visita que realizara a Italia, donde queda fascinado de la pintura renacentista.

Guajiros, Los novios y Retrato de Carmen, la eterna amada, sobresalen en su quehacer de entonces. En 1939 funda el Estudio Libre de Pintura, que dio lugar, según algunos especialistas, a una revolución en la Plástica cubana por la calidad de los artistas que trabajaron en sus talleres.

Tras la huida del tirano Machado, se le abren las puertas de la Diplomacia. Entre 1942 y 1952 desempeña misiones diplomáticas en México y Guatemala; en este último país recibe el Premio Nacional de Pintura 1947. Allá también realiza El Caos, que marca una sustancial transformación de su lenguaje expresivo. Luego de volver a Cuba en 1954, produce notablemente en cantidad y calidad pequeñas joyas, que exhibe en numerosas muestras; entre ellas una retrospectiva en la Galería de La Habana, 1964. Al triunfo de la Revolución sirvió a la diplomacia cubana. Con el triunfo de la Revolución, Abela cierra filas del lado de los justos.

La repentina muerte de Carmen Alfonso, la esposa amantísima y madre de sus hijos influyó en la creación del pintor, apela al accidente en pintura mediante Tinta derramada, del que brotan formas surrealistas, temática a la que continuara abrazado hasta su desaparición física en La Habana, el 9 de noviembre de 1965.

A la entrada de la Villa la imagen escultórica del Bobo de Abela patentiza que el creador permanece en la memoria de su pueblo, las lecciones cívicas lo convirtieron en la voz del sentimiento nacional de no dejarse vencer y buscar una salida a los problemas, puso el arte en función del desarrollo social.

El legado de Eduardo Abela está en los jóvenes que se forman en la Academia Provincial de Artes Plásticas con el compromiso de ser artista de su tiempo. 


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