La historia de los pueblos la forjan sus hijos. En las páginas está inscripto Bonifacio Byrne, considerado como poeta de la guerra, título ganado en la emigración con sus encendidos sonetos sobre nuestros luchadores. El poeta se revela entonces no solo en su vis patriótica, sino que en la vertiente más humana como creador.
Lezama Lima lo caracteriza como un poeta “lleno de aciertos, de matizaciones, de riqueza verbal y de cierto intimismo, de una voz secreta que se revela con delicadeza”. El poema “Las brujas”, entre otros tantos versos escondidos tras la sombra de “Mi bandera”, se levanta como una muestra de esas destrezas literarias del creador, en tanto voz certera no solo de su tiempo histórico, sino además de su realidad y sensibilidad culturales.
El matancero que nació en 1861, pocos años antes de iniciarse la guerra de La Demajagua, ejerció desde joven el periodismo. Fundó el periódico La Mañana y luego La Juventud Liberal. Ese fue su primer contacto con las letras y el inicio de la popularidad, acrecentada con la publicación del primer poemario Excéntricas, al cual le siguieron Efigies y Lira y espada entre otras producciones de la amplia obra literaria que aún no se conoce como debería.
Traerlo al siglo XXI, redimensionar y valorar de manera certera, profunda, la poesía de Bonifacio Byrne, es la propuesta para ser justo con la contribución poética a la cultura e historia de Cuba; no le fue ajeno el acontecer patrio en que se debatían los cubanos por la independencia de la Nación ni la posición de Estados Unidos para arrebatarnos la independencia en la infame etapa de la Enmienda Platt.
La lectura consecuente de toda la producción nos llevará al conocimiento de la profundidad del poeta, incentivar en las escuelas y en nuestros hijos el estudio de la vida y la obra de Byrne es motivar a los jóvenes a descubrir que es el autor de esos encendidos versos repetidos para reafirmar el sentir nacional que hoy nos identifica; porque es sobretodo un escritor comprometido de elevada sensibilidad humana.
El poeta de la guerra como se le reconoce por componer poesía épica en honor a Carlos Manuel de Céspedes, a Ignacio Agramonte, a los Maceo, grandes de nuestras guerras por la libertad de Cuba se mantiene vivo a través de su poesía como todo artista de pueblo.
Byrne murió el 5 de julio de 1935, reencontrarnos con sus obras es reconocer que anda entre nosotros, más aún desde la voz de Camilo nos alerta.
Camilo Cienfuegos pronunció el 26 de octubre de 1959 el último discurso al pueblo, para denunciar los bombardeos de aviones yanquis a la Isla. Citó la última estrofa del poema: “A mi bandera” de Bonifacio Byrne:
… Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día
nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía.
Camilo, héroe salido de las entrañas de su pueblo, inmortalizó estos versos enérgicos de hondo contenido patriótico que ratifican la decisión de los cubanos de no claudicar en la defensa ante cualquier acto injerencista contra nuestra Patria.
Fieles al sentimiento que inspiró a Byrne y que Camilo retomó, henchido de coraje, nos mantenemos para que la bandera de la estrella solitaria siga flotando libre. Los versos son expresión del anhelo colectivo, la voluntad y decisión de lucha, resuenan como la proyección del pasado heroico en la continuidad del futuro que construimos.