Crisol del patrimonio musical cubano: Gonzalo Roig

Gonzalo RoigGonzalo Roig La historia de la cultura nacional, tiene en la música un gran reservorio que bebe de lo universal sin dejar de configurar una expresión híbrida propia donde se evidencian las esencias de lo autóctono y de nuestras raíces. Entre los nombres de las primeras décadas del siglo XX aparece Gonzalo Roig, reconocer el legado como sustento vital de nuestros estilos, esencias musicales cubana e iberoamericana es dar mérito al patrimonio musical cubano.

Acercarnos a la vida y obra del importante músico, Gonzalo Roig nos permite dar crédito a la inmortalidad,  por el impacto en la vida de múltiples generaciones se impone en el tiempo la obra Quiéreme mucho de la autoría de Gonzalo Roig y la interpretación de esta pieza por nuevas voces alzan al amor como inspirador universal. Rebasa los noventa y cinco años de creada Quiéreme mucho, y medio centenar de versiones se han hecho de esta romántica composición, que ha sido interpretada en todos los estilos y ritmos, lo cual demuestra que Roig es un músico de todos los tiempos.

El maestro Leo Brouwer acerca de la música de Roig dijo que “…reafirma una simbiosis de música negra y de música campesina, criolla, que da lugar a esa cosa mulata, tan rica, mezcla las danzas negras con la música blanca con gran brillantez, y por eso se siente tanto la cubanía”.    

Gonzalo Roig Lobo nació en La Habana, el 20 de julio de 1890.  En 1902 comenzó a estudiar piano, teoría musical y solfeo y luego se graduó en estudios musicales en el Conservatorio de La Habana. En 1907 comenzó su carrera profesional como pianista y compuso su primera pieza musical para piano y voz solista. Dos años más tarde, comenzó a tocar el violín en el Teatro Martí de La Habana. En 1917 viajó a México. En 1922 fue co-fundador de la Orquesta Sinfónica de La Habana, de la cual se convirtió en director musical.

En 1927 fue nombrado director de la Banda Municipal de Música de La Habana. Durante su mandato como director (ocupó el cargo hasta su muerte) hizo innumerables aportes a la música cubana.

En 1929 fundó la Orquesta de Ignacio Cervantes y un año después fue invitado por la Unión Panamericana para dirigir una serie de conciertos en Estados Unidos. En 1931, durante su participación en la creación del Teatro Nacional, compuso y estrenó su zarzuela Cecilia Valdés.

En 1938 fundó la Ópera Nacional de La Habana, que dirigió durante algunos años. Fundó la Sociedad de Autores de Cuba, la Federación Nacional de Autores de Cuba, la Unión Nacional de Autores de Cuba y la Sociedad Nacional de Autores de Cuba.

Roig compuso boleros, criollas, barcarolas, berceuses, canciones, claves, caprichos, cuplés, habaneras, danzones, guarachas, marchas, puntos guajiros, himnos, romanzas, sones, tangos, rumbas, valses, tarantelas, juguetes cómicos, cinco revistas musicales, un gran número de obras aún sin clasificar genéricamente y treinta y ocho zarzuelas cubanas… Le pertenecen “Ojos brujos” y “Nunca te lo diré”, y “Cecilia Valdés”, y otras aún permanecen desconocidas por las actuales generaciones o con menos suerte como “Dolor de amor”, “Estás en mí”, “Para ti”, “Canción de Azucena”, “Aves y flores”, “Es mi vida su querer”.

El músico, compositor, director musical y fundador de varias orquestas murió el 13 de junio de 1970. Gonzalo Roig fue un pionero del movimiento sinfónico en Cuba, junto a otros le corresponde el mérito de no haber renunciado a la defensa de la música cubana cuando ritmos muy ajenos al sabor autóctono de nuestro pueblo trataban de sustituirla.

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