La vida está llena de momentos buenos y malos, pero verlo todo difícil, resulta dañino: una actitud pesimista, hace sentir mal a cualquier persona. Si piensas que todo te sale mal, que los proyectos no tienen futuro, quizás convenga que comiences a identificar tus barreras mentales.
Afortunadamente existen algunos consejos para salir del túnel del pesimismo.
El paso de los días trae triunfos y fracasos… está en cada uno apreciar de qué manera nos trata la vida y es que todo depende del cristal con que se mira.Algunos especialistas aseguran que un pesimista puede ser un a persona muy insegura o tímida, y que el pesimismo sostenido, con gran intensidad, es también uno de los síntomas de la depresión. En su mente se repiten sin cesar las expresiones y calificativos negativos que recibieron durante su niñez.
Los sicólogos además aseguran que los padecen de este problema, tienen también un alto grado de inseguridad, que no se atreven a establecer relaciones afectivas por miedo al rechazo, o en le trabajo, guardan un perfil bajo por temor a que le vaya mal.
Muchos inconvenientes de autoestima se esconden en los pesimistas, por eso es recomendable estar atentos a las señales de cualquier logro y ser uno mismo el primero en felicitarse. Decir: “que buen examen tuve”, “que buen trabajo he realizado” o reflexionar sobre las cosas que hemos obtenido en la vida es un buen ejercicio.
La misma idea se debe aplicar cuando alcanzamos un una meta u objetivo, que quizás, en un primer momento asumimos con pesimismo. Esos pequeños triunfos debemos celebrarlo con satisfacción.
Cada vez que afrontemos una situación difícil o empiece a invadirnos el pesimismo, debemos preguntarnos: ¿Qué es lo que tengo que hacer para que la situación mejore?
Hacer un listado mental de los temores que nos asaltan resulta útil para revisarlos detenidamente, es muy importante cuestionar nuestra forma de pensar.
Para salir del túnel del pesimismo y la inseguridad, es preciso establecer si la fuente de satisfacción y valoración de uno mismo radica en lo que tengo, lo que hago y lo que soy: una persona capaz de decidir el rumbo de mi vida.
Recordemos que todos podemos pasar por períodos de pesimismo o tristeza, pero si las ideas pesimistas comienzan a multiplicarse o impiden de disfrutar actividades placenteras, un primer paso es la inyección de optimismo.

