Poeta, dramaturgo, dibujante, músico, artista comprometido con su pueblo, Federico García Lorca continúa dando lecciones acerca del compromiso con el pueblo y es ejemplo de intelectual humanista.
El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la educación de un país… marca su grandeza o su descenso... El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia normas morales viejas o equivocadas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y el sentimiento del hombre". Así se expresó Federico García Lorca acerca del teatro, insistió en la responsabilidad social del artista, especialmente en la del dramaturgo y de la acción social del teatro.
Lorca representó a la modernidad y sus vanguardias artísticas y la posterior conducta que asumen hasta nuestros días aquellos que empuñan la pluma como fusil y desde posiciones progresistas ponen en el centro de la diana al hombre y la sociedad.
El 18 de agosto de 1936, en el camino que va de Víznar a Alfacar, en Granada, España, apenas un mes después de iniciado el asalto franquista contra la República, y desatada la Guerra Civil Española, grupos fascistas dieron muerte a Federico García Lorca, e hicieron desaparecer su cuerpo.
Cultivador de la poesía se revela con una visión memorable, tuvo éxito popular con el Primer romancero gitano, publicado en julio de 1928 además en el poema Poeta en Nueva York, refleja la civilización norteamericana, pero se detiene en la soledad y la angustia del hombre moderno.
Federico solo vivió 38 años pero fue intensa la producción literaria, es el autor de Mariana Pineda, La zapatera prodigiosa, Yerma, Doña Rosita la soltera, Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba, y Llanto por Ignacio Sánchez Mejías entre otros títulos.
El aporte más importante de Federico García Lorca a la política cultural de la República española fue, sin duda, la organización del teatro universitario La Barraca, a partir del verano de 1932, representó obras del teatro clásico español en diversos pueblos de España. Durante su estancia en Nueva York, mientras vivió en la Universidad de Columbia, Federico había tenido la oportunidad de observar una vigorosa tradición de teatro no profesional; de ahí, quizás, proviene la idea de dar un nuevo impulso al teatro universitario que había florecido en España siglos antes.
En el tránsito por Buenos Aires y Montevideo el joven dramaturgo se dio cuenta de que su obra podía interesar a un vasto público fuera de España; de que podía hacer carrera en el teatro, y de que, como dramaturgo, no se quedaría nunca a merced de los empresarios madrileños. Bodas de sangre alcanzó más de ciento cincuenta representaciones en Buenos Aires. Gracias a ello, Federico García Lorca logró, por fin, su independencia económica. Como el viaje a Cuba en 1930, el viaje a Argentina le deparó una serie de amistades en el ámbito literario.
La estancia en estos países le permitió dirigir no sólo Bodas de sangre, sino también Mariana Pineda, La zapatera prodigiosa, el Retablillo de don Cristóbal lo cual significó toda una escuela para el artista.
Federico García Lorca nos dejó un inestimable legado, es de esos escritores que trascienden más allá del ámbito en que nacieron para convertirse en universales, en patrimonio de todos los amantes de la Literatura.