Carlos J. Finlay
Nuestro país mantiene la campaña de prevención y lucha anti-vectorial, esta realidad de hoy es el resultado de las largas jornadas del destacado investigador cubano, Carlos Juan Finlay Barret, quien hizo un notable aporte al desarrollo de la ciencia a nivel mundial, el descubrimiento salió a la luz pública el 14 de agosto de 1881, en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.
Justo en los meses de verano, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba demanda del apoyo de la población para erradicar la proliferación del Aedes Aegypti, en nuestro territorio se activa la campaña en todos los consejos populares.
El director nacional de lucha antivectorial del MINSAP, Juan Ramón Vázquez, consideró que Cuba cuenta con un sistema de vigilancia y control vectorial superior al de muchas naciones, gracias a un ejército de activistas entrenados y la adquisición de recursos para enfrentar la problemática con la cooperación y el esfuerzo de todos. Afirmó que el calor, la humedad y las lluvias son caldo de cultivo ideal para la proliferación del mosquito, transmisor de peligrosos males, tales como el dengue y la fiebre amarilla.
La Humanidad debe un eterno tributo de agradecimiento al sabio cubano Carlos Juan Finlay Barret, por su destacada labor en beneficio de los hombres y mujeres que morían a diario, como consecuencia de la enfermedad conocida como fiebre amarilla o vómito negro. El eminente investigador nos legó un arma poderosa para evitar la mencionada enfermedad, que puede ser mortal, pues Finlay no solo descubrió al agente trasmisor, sino también la forma de eliminarlo.
Campañas educativas en cada barrio con la participación de todos los factores liderados por el personal especializado de los consultorios del médico de la familia y el Departamento de Higiene y Epidemiología realizan la divulgación junto al accionar de las brigadas encargadas de inspeccionar centros de trabajo y viviendas, evitan la proliferación del insecto.
Las enseñanzas de Finlay nos alertan acerca de la importancia del trabajo preventivo en los lugares de asentamiento poblacional por eso las autoridades de salud insisten en el auto-focal y la vigilancia permanente para erradicar posibles criaderos.
El científico camagüeyano dictó resoluciones, decretos y circulares que propiciaron las campañas contra el Aedes Aegypti. Tales documentos son auténticas muestras del pensamiento de vanguardia, y trazan líneas de trabajo higiénico-sanitario aún vigentes que revelan su impronta en la historia.
Además de ese importante trabajo, hizo otros relacionados con diversas enfermedades infecto-contagiosas, como la lepra, el beri beri, la malaria, la tuberculosis y problemas de la visión.
Luego de ayudar y dirigir la organización de la salud pública en Cuba en los albores del siglo XX, el doctor Carlos Juan Finlay Barret falleció en La Habana, a los 82 años, el 20 de agosto de 1915.
Méritos sobrados permiten que en su honor, el 25 de mayo de 1981 la UNESCO entregara por primera vez el Premio Internacional "Carlos J. Finlay" para reconocer avances en la Microbiología. En la edición de julio de 1975, la revista Correo de dicho organismo especializado de la ONU lo incluyó entre los seis microbiólogos más destacados de la historia, junto a Leeuwenhoek, Pasteur, Koch, Mechnikov y Flemming. Actualmente, el estado cubano entrega la Orden Carlos J. Finlay a obras científicas relevantes al servicio del bienestar del hombre.
Entre los más altos homenajes dedicados al sabio se encuentra la celebración del Día de la Medicina Americana cada 3 de diciembre, fecha de su nacimiento. Luego, en 1942, durante la Primera Asamblea Nacional de la Federación Médica de Cuba, se acordó fundir en esa fecha, de modo especial, la celebración del Día del Médico en Cuba y el de la Medicina Latinoamericana, como símbolo del aporte del incansable investigador en este continente.
Asumir conductas responsables desde el punto de vista individual y social es el mayor tributo a la obra de Carlos J. Finlay quien puso horas de desvelos al servicio de la Humanidad.

