El trabajo se considera una de las principales actividades sociales, representa fuente de riqueza y bienestar, base principal para el crecimiento económico y por supuesto, la economía de hoy, también se basa en el trabajo agrícola.
Todavía existe inconformidad con este tema, aún no ponemos los pies sobre la tierra y no tomamos en serio, la importancia del trabajo agrícola como fuente de riqueza. La tierra está, el hombre también. Bien se conoce que los insumos para el trabajo agrícola no son suficientes, como tampoco lo es la fuerza de trabajo, pero debemos pensar, que sí se pueden trazar estrategias que se pueden cumplir en beneficio nuestro, las tierras en usufructo da prueba de ello, existen familias que se acogen esta posibilidad y han ganado en experiencia por su entrega y responsabilidad ante esta tarea.
La tierra nuestra es buena, como debe serlo también el interés en desarrollarla, atenderla, entregarse a ella, es primordial el trabajo en el campo, éste, genera nuestras propias riquezas, máxime en un país agrícola como el nuestro, debemos entonces aumentar los esfuerzos.
El presidente Raúl Castro ha insistido en varias ocasiones en que la producción de alimentos es un asunto de seguridad nacional y ha reiterado su empeño en activar la producción agrícola de la isla.
Cerca del 80 por ciento de la canasta básica que compran los 11,2 millones de cubanos a precios subsidiados es de importación, pero las autoridades sostienen que la mayoría de esos artículos se pueden producir en al país y evitar una factura anual que ronda los 2.000 millones de dólares anuales en la compra de alimentos.
La clave actual de la reforma económica cubana es la agricultura, como lo fue en Vietnam y en China...nosotros también lo podemos hacer, nuestra tierra es buena, agrdecida, demostrémoles pues, que somos capaces de hacer por ella.

