En Cuba la conformación y funcionamiento de los poderes públicos tienen como base un importante proceso de consulta y selección profundamente democráticas, donde los únicos criterios para elegir y otorgar responsabilidades, son la fidelidad a los intereses del pueblo, la calidad humana, la capacidad y las posibilidades de enriquecer la obra colectiva.
En ninguna otra nación, el pueblo, en su calidad de elector, postula a las personas que integrarán las estructuras representativas del Estado.
Fue 1976 cuando dieron inicio de los procesos eleccionarios en nuestro país con comicios generales. Desde entonces condición de candidato ha sido el resultado de la participación y las decisiones de la mayoría de los ciudadanos.
El protagonismo de las masas comienza cuando los vecinos asumen en las Asambleas de barrios el derecho a proponer a los que consideran reúnen los méritos y capacidad idóneos para ser aspirantes a delegados en las circunscripciones, y se prolonga en la potestad que se le otorga a estos ciudadanos de proponer mediante sus organizaciones sociales y de masas a quienes consideran deben aspirar a ocupar los escaños en las asambleas provinciales del Poder Popular o a ser diputados en el máximo órgano legislativo nacional.
Cualquier ciudadano puede ser propuesto y nominado si la mayoría de los vecinos del barrio están de acuerdo con ello, sin distinción de credos, razas, sexo, edad u opiniones personales.
Por eso, no solo se nomina a quien se ocupará de los asuntos de la comunidad, atenderá, resolverá o ayudará a solucionar nuestros problemas, sino a alguien que por sus méritos, cualidades, vocación, abnegación y entrega podrá, además de eso, ocupar otros cargos a nivel municipal, provincial o nacional.
La constitución de la Asamblea Municipal más que un acto formal, es un momento solemne en que los delegados elegidos por el pueblo por derecho propio escogen con su voto a los hombres y mujeres que encabezarán los órganos estatales y de gobierno a ese nivel.
Bajo la dirección del presidente de la Comisión Electoral Municipal comienzan las sesiones a la hora y en el lugar determinados por cada Asamblea saliente.
En su juramento los nuevos representantes suscriben su decisión de guardar lealtad a la Patria, observar y hacer observar la Constitución, las leyes y demás normas jurídicas, cumplir las obligaciones inherentes a su condición de delegados y comportarse como fieles servidores del pueblo, de la comunidad, a los cuales rendirán cuenta de su gestión.
Los órganos locales del Poder Popular que se constituyen para un mandato de dos años y medio son las instancias superiores del Estado en cada territorio.
Pienso que con los argumentos expuestos ha quedado demostrado que, los comicios en Cuba desde el comienzo hasta su fin, tienen como base un importante proceso de consulta y selección. Aquí los únicos criterios para elegir y otorgar responsabilidades, son la calidad humana, la capacidad y las posibilidades para que el aporte individual enriquezca la obra colectiva, y la fidelidad a los intereses del pueblo. En el verde caimán los electores somos millones de personas con todas las posibilidades de expresar e imponer nuestra voluntad en un accionar profundo y genuinamente democrático.


