El maestro: eje central de la educación

English Version

Desde el triunfo el Primero de Enero de 1959, en Cuba la Revolución priorizó la educación de la población; el maestro ocupó dentro de la sociedad un lugar privilegiado por la misión social del desempeño de la profesión al tener a su cargo la instrucción y la formación del hombre nuevo que necesita la sociedad de estos tiempos.

El maestro se encuentra en la avanzada social y se convierte por su protagonismo en testigo de la historia patria. Desde los primeros que se incorporaron a la Campaña de Alfabetización en 1961, los que subieron a las montañas o a lugares intricados hasta los que hoy practican el internacionalismo y llevan la luz del conocimiento a otras latitudes se integran a la vanguardia del proceso revolucionario.

 

El maestro es artífice de voluntades, fragua, hacedor y reparador de sueños, forjador de oficios, arquitecto de la sociedad, se valora como un caudal infinito que se torna en torrente o cascada en el ejercicio de la profesión.

La labor del maestro va más allá de llevar lo académico, él tiene la responsabilidad de, a partir de la caracterización del colectivo estudiantil, educar, fomentar, desarrollar los valores humanos, penetrar en las particularidades del entorno familiar e incidir positivamente para el logro del equilibrio emocional del alumno.

Es deber del maestro la constante preparación metodológica avalada por la actualización de los conocimientos a partir de la superación personal y la exigencia en sus alumnos del estudio sistemático, la consulta de los materiales bibliográficos, el cuidado de la ortografía y las normas de convivencia tanto dentro del plantel escolar como en el entorno social.

La enseñanza participativa se encuentra dentro de la estrategia educativa del presente curso escolar en el territorio. El desarrollo del pensamiento consciente en la formación de profesionales así como incentivar la incorporación a las distintas carreras técnicas que necesita el país forma parte además de las prioridades del curso 2012- 2013. 

La responsabilidad social del maestro lo dignifica, no importa la disciplina que imparta siempre se hará acompañar de la decencia, el respeto, el compañerismo, el honor, el ejemplo, la transparencia y el patriotismo como principal arsenal en la formación de los jóvenes para poder llegar con el preciso consejo ante las preocupantes y problemáticas que le manifiestan los alumnos. Para el colectivo estudiantil representa el modelo por ello la alta responsabilidad del inculcar los valores éticos y humanos que harán de los discípulos los hombres del mañana en cualesquiera de los frentes de la sociedad.    

En estos momentos, el maestro tiene que incidir más de manera conjunta con la familia en la educación formal del colectivo estudiantil, el cuidado de la propiedad social, las conductas de los jóvenes dentro y fuera de los planteles, el uso correcto del uniforme, las formas de manifestarse en público no siempre son basadas en las normas elementales de cortesía así como el uso de la lengua materna no está aún dentro del modelo que aspiramos y la familia tiene gran responsabilidad en esto.