Calidad de vida con respeto y equilibrio en las relaciones familiares

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A diario el tema que más nos ocupa en nuestras conversaciones es la calidad de los productos, de los servicios,... muy pocas personas hablan de calidad humana, calidad de vida...y sin ella, todo lo demás es apariencia, sin fundamento.

Hablar de calidad humana, es hablar también del vínculo con los demás. Necesitamos rehacer nuestros vínculos humanos.De nada sirve trabajar, tener un hogar y hasta una familia y llegar cansados a casa y no interesarnos en saber cómo nos fue, preocupación, sí y ocupación que de seguro estará de acuerdo conmigo, será a largo y mediano plazo pero lo más importante, será. Recuerda jamás nos debemos sentir solos.

Dentro del seno familiar, los individuos experimentan y consolidan los sentimientos así como se forman los valores que en su proyección en el entorno social los convierten en seres humanos mejores o no, en la medida en que asumen los diferentes roles en el medio en que se desarrollan.

Son aleccionadoras las experiencias cuando una familia crece por la llegada de un nuevo miembro que puede ser un bebé u otra persona fruto de la relación con alguno de los demás;  en todos los casos las familias deberán ajustarse, se necesitará de una buena dosis de tolerancia y comunicación para que sobreviva el equilibrio y no enferme el amor al transitar por la cotidianidad.

En muchos hogares cubanos se cuenta también con personas de la tercera edad, en todos los casos el respeto a los criterios del otro en la toma de decisiones será indispensable en las relaciones, también cada persona tiene gustos y preferencias que no debe imponer a los demás por ejemplo si va oír música no debe molestar al resto con ella también deberán respetarse los horarios de sueño o de vigilia.

La familia es la institución social que recibe al ser humano desde su nacimiento, de manera en general, en ella se garantiza el primer sustento económico. En el hogar se comparte el espacio, es indispensable la armonía y el equilibrio en las relaciones interpersonales, generalmente están matizadas por las contradicciones  inter-generacionales, en muchos de los casos dado, por los problemas económicos, la insuficiencia del espacio habitacional o por la imposición del miembro familiar propietario o el que mayor aporta.

La palabra respeto tiene como ideas afines obediencia, acatamiento, subordinación, entre otras;  si pretendemos ajustarlo a las relaciones de un grupo de personas con nexo familiar estas deben regirse sobre la base del amor, del respeto a las opiniones y sentimientos de todos desde el jefe del núcleo hasta el resto de los miembros y la consideración de los diferentes puntos de vistas de forma racional y colegiarse aun cuando existan divergencias entre los criterios.

Dentro de la tercera edad pueden estar nuestros padres, nuestros abuelos. Este  grupo social es relevante, sus integrantes son útiles por la experiencia acumulada, colaboran con sus consejos, brindan sus conocimientos a los más jóvenes y entregaron los mejores años a la crianza y sostén del hogar.

El anciano disfruta de múltiples privilegios sociales y se le toma en cuenta pero se conoce que en el país existe una complicada situación habitacional por ello conviven con los jóvenes y en ocasiones se violentan sus horarios, ellos necesitan del sosiego, cuando no se les respeta se acrecientan las contradicciones al sentirse relegados y hasta llegan a manifestar que ya no sirven para nada.

Nuestra Revolución incentiva la utilidad del adulto mayor y hace valer sus derechos. Es una verdadera lástima que en los propios hogares no se les preste la debida atención la necesidad de ser oídos, de escuchar su opinión de tenerlos en cuenta porque en no pocos casos se les utiliza en el cuidado de los nietos, en la realización de mandados pero se les priva del afecto, de la compañía de los más jóvenes que atrapados en las responsabilidades laborales y sociales y por la vorágine de la vida no les dedican ni amor ni tiempo permanecen solos casi todo el tiempo  y no son felices junto al cariño de los familiares. Debemos tener presente que los abuelos transitaron también en sus vidas por la niñez y la juventud y entonces todos viviremos esa experiencia, la familia tiene que prepararse.