English Version
José Martí dedicó a los niños las ideas más hermosas, desde la profundidad del pensamiento martiano esos pequeños seres son tratados con inteligencia y respeto. Escribió en su texto La Edad de Oro: “Los niños son los que saben querer, son la esperanza del mundo”. La frase por sí sola llena de regocijo a la infancia cubana, a los pequeños príncipes de la Isla, que se yergue humana y redentora empeñada siempre en despertar la felicidad diaria en los pequeños que dan ese toque inconfundible, inmensurable.
La sonrisa tierna y la libertad de expresión les permite hacer volar los sueños, se sienten dueños; ofrecen siempre al mundo una imagen envidiable de inmensa ternura tanto en el hogar, en la escuela o en su andar seguro por las calles, son el tesoro más preciado de la sociedad cubana que les garantiza la vida sin temor, sin violencia, sin discriminación.
Los infantes cubanos, viven y crecen con derechos; estudian y lo más importante son felices aquí. Con garantía de vida no extravían el juguete de la infancia, la imaginación y la fantasía; no se les violentan las etapas de existencia, cuentan con la atención especializada de salud en cualesquiera de nuestros centros asistenciales, sin diferencias, a pesar de que Cuba es un país bloqueado.Desde los primeros años de vida, a través del Programa Educa a tu Hijo, se les incentiva el intelecto, se les enseña a ser creativos, reciben de los instructores de arte conocimientos para la apreciación artística, la percepción de las obras de arte y tienen la posibilidad de desarrollar aptitudes en cualesquiera de las manifestaciones artísticas y desde temprana edad iniciarse en el mundo de la informática y los adelantos científicos técnicos.
La Colmenita sorprende en cada presentación, son parte de la historia patria, desde la ingenuidad dan crédito y enarbolan el mensaje humano de las obras universales, le imponen el sello de nuestra identidad; siembran a su paso valores humanos que fuera de Cuba son páginas olvidadas.
Ellos reciben por encima de todo: el amor de toda la sociedad se preparan para la vida futura y aman la patria porque conocen todo lo que esta les entrega incondicionalmente, todo lo que la Revolución pone en sus manos. Con cuanto orgullo pronuncian Seremos como el Che, o cuando se visten como Camilo con el sombrero alón.
A partir del triunfo revolucionario, el 1ro de enero de 1959, se garantiza todo lo necesario para que niñas y niños vivan a plenitud. Círculos Infantiles, escuelas de enseñanzas primaria y secundaria, enseñanza especial para niños con discapacidad, acceso al desarrollo de aptitudes deportivas, son solo algunos ejemplos de cuánto se hace por el disfrute de la niñez en Cuba mientras en la mayoría de los países del mundo desarrollado más de la mitad de los niños protagonizan las peores formas de trabajo infantil, participan en conflictos armados, se unen a los escuadrones de la muerte impulsados por la drogadicción, las niñas se prostituyen y se convierten también en blanco del tráfico de órganos humanos.
Ojalá los pueblos y en ellos los hombres y mujeres logren el cambio de esta dura realidad y disfruten de la posibilidad de hacer realidad lo que hasta hoy es una utopía.
Fidel Castro Ruz, el líder histórico de la Revolución cubana expresó: "... Que todos los niños que nazcan en nuestro país tengan exactamente las mismas posibilidades, que todos aprendan por igual, a partir de las capacidades que en ellos se desarrollen...'' y está es una constante en los más de 50 años de historia de nuestro pueblo.