Palabra difícil y dolorosa

English Version

Existen palabras difíciles, muchos les temen tanto a su significado que prefieren no pronunciarlas y les ponen sobrenombres.

Tal es el caso del cáncer. Sus múltiples formas se extienden actualmente y más de una persona, anteriormente prejuiciada, trata normalmente el tema. Pero no todos se acercan al médico para orientarse sobre una enfermedad que es mortal, pero reversible a veces y de hacer menos dolorosa e incapacitante en otras.

 

Entre las que más fallecimientos y angustias causa se halla el cérvico uterino, segunda causa mundial de muerte por cáncer en las mujeres, después del de mama. A una de cada 15 investigadas, se le determina la dolencia. De ahí la importancia de realizarse las pruebas citológicas, pues lograr la definición temprana, mejora la expectativa de vida y eleva las posibilidades de curación.

Desde 1967 el Ministerio de Salud Pública desarrolla el Programa Nacional para el Diagnóstico Precoz del Cáncer Cérvico Uterino, a partir de la citología orgánica. Su proceder preventivo trienal a toda mujer, entre 25 y 60 años, es sencillo y examina una mezcla de células descamadas del cuello uterino y la vagina.

San Antonio de los Baños realiza estos estudios gratuitos y con la mayor confiabilidad, en cada local convertido en consultorio médico.

Numerosos trabajos científicos hablan de agentes epidemiológicos y comportamientos predisponentes, como: relaciones sexuales tempranas, multiparidad, antecedentes de enfermedades de transmisión sexual, nivel socioeconómico y educativo bajos, tabaquismo y promiscuidad del hombre y la mujer, entre otros.

El científico alemán Harald zur Hausen descubrió el papel decisivo del virus del papiloma humano en la formación del Cáncer Cérvico Uterino, razón por la cual obtuvo el Premio Nobel de Medicina en 2008. Se trata de una infección de transmisión sexual, de ahí que sea más frecuente en féminas con múltiples parejas eróticas sin protección.

Sin embargo, no son pocas las que le temen tanto a la simple prueba como a contraer la dolencia. Piensan que no hay razones para complicarse y en más de una ocasión cuentan, avergonzadas y adoloridas, su arrepentimiento por no haber acudido al chequeo periódico.

Es cierto que hay palabras difíciles de pronunciar. Ser prudentes, andar a tiempo para evitarlas, conocerlas para protegernos de sus consecuencias, nos fortalece y las convierte en tema de libro de texto.