El agua es el componente principal de la materia viva. Constituye del 50 al 90% de la masa de los organismos vivos. Es el líquido que tomamos de la mano para nuestra alimentación y la higiene.
En todo el mundo, más de mil millones de personas no tienen acceso a agua potable. En pleno siglo XXI, se estima que un 80% de los habitantes urbanos de nuestro planeta, no disponen de suministros adecuados de agua potable. Sólo una pequeña cantidad del agua dulce del planeta (aproximadamente el 0,008%) está actualmente disponible para el consumo humano. Un 70% de la misma se destina a la agricultura, un 23% a la industria y sólo un 8% al consumo doméstico.
Al mismo tiempo, la demanda de agua potable está aumentando rápidamente. Se espera que el consumo agrícola de agua aumente un 17% y el industrial un 60% en los próximos años. A medida que el agua potable es más escasa, hay mayores posibilidades de que se convierta en una fuente de conflictos regionales.
El suministro de agua potable está disminuyendo debido a las fuertes sequías que la mitad de las naciones del mundo experimentan regularmente.
Algunos especialistas plantean que la agricultura de regadío, beneficiosa para muchos países que de otro modo no podrían obtener suficientes cosechas de alimentos, también puede contaminar el suministro de agua si se utiliza en exceso. Al acumularse sales del suelo en las aguas superficiales, éstas resultan inservibles para futuros usos agrícolas o domésticos.
En nuestro país, es agenda abierta el tema del ahorro del agua, su cuidado y protección, el uso que se le debe dar y de más, pero aún existen oídos sordos a este tema de gran importancia a nivel internacional, muchos desconocen que con el transcurso del tiempo- ya sea por las grandes sequías o por la contaminación que sufre- el agua llevará a la humanidad a grandes guerra, o mejor dicho, no es el agua que nos llevará a la guerra por su uso, sino que nosotros estaremos peleando por servirnos de sus grandes beneficios.
La madre naturaleza, hace un llamado al hombre, ella sufre el uso despiadados e indiscriminados de sus recursos, sobre todo…, el agua.Démosle, la bienvenida y disfrutemos a plenitud de su sonido, transparencia e incluso belleza que de ella proviene.
Debemos ahorrarla al máximo, cuidarla como debe ser, con esto me refiero también a los ríos y los mares que nos rodean, con ese verde y azul característico.
No solo me refiero al agua que corre por las tuberías de nuestras casas, sino también, la que recorre los campos, las ciudades y costas. Para que plantas y animales se sirvan de ella, como lo hacemos nosotros, para que el planeta siempre tenga el color de la esperanza, para que la guerra que se espera por ese preciado líquido, no llegue jamás.