Mosquito Aedes Aegypti
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Las palabras no deben caer al vacío o constituir adornos en el habla cotidiana y mucho menos si con ellas estamos trasmitiendo el compromiso de la perpetuidad de la vida. Nos referimos a la percepción de riesgo de cada cual para darnos cuenta de que con la actitud irresponsable en el combate contra el mosquito Aedes aegypti, ponemos en peligro la vida de nosotros y la de los demás.
Así las palabras dengue, Aedes aegypti, focos, larvas, autofocal forman parte de mensajes de las autoridades sanitarias en la visita a los domicilios, en el control a los patios, el tratamiento tanto en la prensa plana como en espacios de la programación de los medios televisivo y radial con la explicación de especialistas y autoridades de la campaña, acompañadas de la actualización de la situación epidemiológica en cada territorio.
No basta contar para gloria de nuestro país con la contribución del eminente científico Carlos Juan Finlay, los estudios sobre el agente trasmisor y las sucesivas investigaciones que a lo largo de todos estos años se realizan en nuestro país y el mundo con aportes significativos sobre el tema. Se impone la participación y la respuesta consciente de todos en revertir el saber en bien social.
El mensaje de este comentario es llegar a cada ciudadano, asumir que a todos nos atañe el problema a partir de los factores de riesgo a que nos exponemos. La toma de conciencia de que el país dedica cuantiosos recursos materiales y humanos en la campaña permanente contra el mosquito y otros vectores transmisores de enfermedades.
La actitud irresponsable al no realizar el auto focal con sistematicidad tanto en las viviendas como en los centros laborales y además no eliminar los posibles criaderos, propiciar la formación de micro-vertederos o no mantener la higiene ambiental, es estar ajenos a los propósitos de hacer que florezca la vida.
Cuando un individuo no permite o no cumple con las medidas para la fumigación eficiente además de una indisciplina social niega con esa postura el trabajo de los operarios de la campaña, la labor humana y el amor a la vida. Ese equipo se dedica solamente a la fumigación en zonas donde se encuentran altas concentraciones de focos de mosquitos, pero muchas son las trabas que impone la escasa percepción de riesgo de algunas personas ante una posible epidemia de dengue si la enfermedad se multiplicara en el país.
Quienes desempeñan la campaña merecen el reconocimiento y el respeto de toda la población, son centinelas de la vida, asumamos que tenemos responsabilidad y nos asiste a todos el compromiso de formar parte de la fuerza permanente de unidad en lucha por la vida.