Certezas de un nuevo camino

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¿Quiénes somos? ¿Hacia qué objetivos dirigimos nuestras vidas? Parecen estas las interrogantes más enunciadas por la mayoría de los seres pensantes.

En una sociedad, con destinos tan certeramente diseñados, como la cubana, es difícil que alguien se haga tales preguntas. Esa es una de las razones por la cual tenemos sentido de pertenencia. Nada ha podido evitar nuestro paso firme desde el Primero de Enero de 1959 y cada obstáculo se convierte en aprendizaje para superar nuevas metas.

Hoy es un reto innegable el trabajo por cuenta propia, con los disímiles puntos de vista, para orientar a quienes deciden emprender un negocio particular. San Antonio de los Baños reconoce las transformaciones, que quienes eligen esta opción, le impregnan al escenario cotidiano. Ya nada es como hace dos años.

 

La flexibilización de esta forma de empleo forma parte del reordenamiento económico nacional. Son decisiones de Estado, que, como otras, van reajustándose paulatinamente para atemperar el ritmo de estos tiempos. Mucho pudiéramos comentar sobre las bondades del cuentapropismo. Mucho también acerca del respaldo que aún necesitan las 181 actividades aprobadas.

Hoy se avanza. Hay logros pequeños, pero necesarios. El nuevo modelo económico cubano es indetenible. Adaptarse, como vagón, a esa locomotora, es lo que nos toca. Los cuentrapropistas luchan por imponerse. Un número considerable de ellos ya se afilia a los sindicatos nacionales y, a través de estos, canaliza sus reclamos, a la vez que contribuye a moldear ideas anacrónicas para el actual contexto criollo.

En el Ariguanabo quienes tienen un negocio personal cuentan para un desfile u otras tareas, siempre que se haga la debida labor de sindicalizarlos y representarlos en cada instancia pertinente.

Sentirse parte de ese todo, que es el pueblo trabajador, constituye una muestra de que los acogidos a la nueva forma de empleo entienden quiénes somos y hacia dónde el país dirige sus objetivos.