Libertad para los Cinco Héoes Cubanos
Desde 1998 cinco cubanos permanecen injustamente encarcelados en Estados Unidos, condenados por el único delito de haber protegido a nuestro pueblo de acciones terroristas planificadas, financiadas y ejecutadas desde territorio norteamericano.
En declaraciones ofrecidas a varios medios de prensa, personalidades del mundo han calificado de tortura psicológica el tratamiento que reciben desde hace casi 14 años los 5 antiterroristas cubanos en cárceles del imperio.
El mundo ha conocido sobre las celdas de cemento mal acabado, con unos 15 pies de largo por siete de ancho, cama-litera metálica de dos plazas, plancha metálica, colcha y un pequeño baño sin higiene, donde abundan el moho, el mal olor y la humedad.
Durante estos años han trascendido las denuncias que, a los tres condenados a cadena perpetua, Gerardo, Ramón y Antonio, les colocaron un aditamento llamado Caja negra, dispositivo para reforzar el cierre de las esposas, que además de incómoda suele producir cortaduras en la piel.
Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández ha denunciado ante organismos internacionales los procedimientos de confinamiento en solitario, que en una ocasión se extendieron por 17 meses, así como lo difícil que les resulta a sus familiares visitarlos y en algunos casos hay esposas que nunca lo han logrado.
El colmo es la situación de René, quien a pesar de haber cumplido disciplinadamente su condena, lo sometieron a tres años de libertad supervisada. A todo ello puede añadirse, las disímiles arbitrariedades que se cometieron también en el proceso judicial, en el que muchas veces la defensa no pudo presentar pruebas.
La Octava Enmienda de la Constitución norteamericana, aprobada en 1791, establece que se prohíben los castigos crueles e inusuales contra los acusados en un proceso judicial.
Tras los argumentos expuestos podemos concluir que Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Cinco Héroes cubanos de la lucha contra el terrorismo, han sido objeto en Estados Unidos de crueles formas de tortura. Cuba y el mundo exigen justicia, respeto a los derechos humanos y su libertad inmediata, pues son inocentes.

