Adriana y GerardoA diario los hombres y mujeres de todo el mundo se aferran a ser valer la verdad, la razón y la justicia social sobre la causa de Cinco cubanos presos en las cárceles del Imperio. La solidaridad crece y se suman voces.
Uno de los cinco luchadores antiterroristas injustamente encarcelados en Estados Unidos, el Héroe de la República de Cuba, Gerardo Hernández Nordelo, en reiteradas ocasiones, es víctima de arbitrariedades por parte de las autoridades de ese país, con el propósito de obstruir su proceso legal e impedir el encuentro con sus seres queridos.
Gerardo(sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años), fue detenido en 1998 junto a René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González por su seguimiento a grupos violentos que desde Miami organizan y ejecutan acciones contra la isla.
Gerardo se mantiene durante el largo e injusto encarcelamiento, bajo cargos fabricados por delitos que no cometió y nunca fueron probados, se violan sus derechos reiteradamente. Ha sido puesto en confinamiento solitario varias veces sin justificación alguna, ha tenido dificultades recurrentes con su correspondencia personal y legal, no se le han concedido visas a su esposa Adriana Pérez para visitarlo y con ello le impone además otra dura condena al impedir que ambos puedan concebir un hijo.
Negarles el derecho de verse a Gerardo y Adriana, impedir que puedan concebir un fruto de ese amor, son otras de las condenas que sufre esta pareja. Durante catorce años, la esposa solo lo ha visto en fotos y documentos, se le priva del derecho del contacto físico.
Los sueños y anhelos de todo matrimonio de perpetuar el amor en un hijo cada día se tornan más lejanos, por la terquedad y el hostigamiento hacia la Revolución Cubana, los ciega el odio y centran en estos cinco antiterroristas los sentimientos de rechazo con el propósito de generar un ambiente hostil, les obligan a dejar atrás el anhelo que tenían como familia.
La maternidad frustrada es la mayor condena para Adriana, la significación de sentirse multiplicada en el hijo de esa unión y la imposibilidad de lograrlo, la hiere y lastima. La comunicación telefónica se impone a las continuas barreras que la pareja enfrenta y es entonces cuando los sonidos que llegan a través de la voz del ser amado le permiten sustituir el calor del abrazo y Adriana y Gerardo se crecen para no dejarse vencer.
¿Qué pretenden? Las aspiraciones del gobierno de los Estados Unidos, a través de la aplicación de estas leyes injustas, son acabar con la integridad física de Gerardo y el resto de sus compañeros; desconocen la dimensión de estos hombres, sus esposas y las familias. Durante todos estos años se engrandecen; desde el dolor de la separación, conservan su voluntad y sus principios y, sobre todas las cosas, Gerardo, al igual que el resto de sus hermanos, mantiene la alegría y el optimismo increíble de regresar a Cuba y ese es el optimismo que se trasmiten esta pareja porque el amor los hace inmensos al saberse imprescindibles para su pueblo.
Cuba no cesará de denunciar ante el mundo estos atropellos y no cejará en su empeño para lograr el regreso a la Patria de Gerardo y sus otros cuatro hermanos injustamente encarcelados y retenidos en Estados Unidos por casi 14 años.

