La vivienda, ese pedacito en que habitamos y todos queremos preservar, es tema bien complejo en nuestros días. Ya sabemos de las dificultades del país para responder a las necesidades siempre crecientes de la población. Pero también conocemos d inescrupulosos, que sabotean lo logrado con el esfuerzo de la mayoría.
Amparar a quienes tienen menos posibilidades es principio irrenunciable de la Revolución cubana desde sus inicios. Es así que actualmente, en medio de una crisis mundial, de disímiles obstáculos para garantizar el avance de nuestro modelo económico, el Estado subsidia a individuos para determinadas acciones constructivas en sus domicilios.
Hemos tratado el tema en otros momentos. Nos hemos referido a la forma de hacer esos trámites y de toda la coordinación lograda en San Antonio de los Baños por las entidades implicadas en la tarea, a fin de viabilizar el camino a los aprobados por el Consejo de la Administración para recibir el subsidio.
Hoy el territorio se precia de una gestión exitosa y de que casi la totalidad de los beneficiados hayan dado el curso debido a lo que con tanto sacrificio y amor se les ha puesto en sus manos. Baste decir que alguno, de los acogidos a esta consideración, violó lo acordado, olvidó lastimosamente la confianza depositada por el resto de la comunidad, y hubo que retirarle los materiales otorgados.
Cuando esto ocurre, se cancela el convenio hecho con la persona. La Dirección de la Vivienda en la villa ariguanabense ha puesto en marcha un sistema de control y fiscalización. De esa forma se chequea el destino final de los recursos, hasta la culminación de las acciones de edificación para las que fue solicitado este beneficio monetario exclusivo.
En el territorio se ha desembolsado más de millón y medio de pesos para auxiliar a quienes cumplan los requisitos especificados por la legislación, puesta en vigor para el tema desde inicios de año.
Se ha priorizado en San Antonio de los Baños a afectados por el ciclón Charley con bajos ingresos financieros y grandes pérdidas en sus inmuebles. Es obligatorio que el trámite lo presente el propietario de la morada. Cuando no se cumplen tales requerimientos, el Consejo de la Administración labora en la búsqueda de otros paliativos que ayuden a la población.
Las necesidades acumuladas en asuntos de viviendas son enormes, como también lo es la preocupación del Estado revolucionario para que nadie quede desamparado. La comunidad tiene la última palabra para que la justicia llegue donde sea preciso y los desventurados, que traten de ponerse por encima de la ley, bajen la cabeza ante los que siempre tienen la guardia en alto.