Si analizamos con detenimiento los recientes pronunciamientos del compañero Raúl Castro Ruz, encontramos que todo su mensaje e inclinación al razonamiento lógico se resume en sólo una palabra “eficiencia”.
Eficiencia es la calidad de eficiente, virtud y facultad para lograr un efecto determinado, y ese es el llamado de la Revolución en estos momentos. Si el mundo se revuelve por una aguda crisis alimentaria y energética y cada vez aumenta a nivel mundial el precio y valor de los alimentos, y el estado cubano hace un extraordinario esfuerzo por mantener los índices de distribución establecidos, debemos, responder, cada cual, en su esfera, con una sola palabra: eficiencia.
Aunque las leyes filosóficas apuntan en la negación de la negación, en saltos cualitativamente superiores, que demuestran que lo de hoy puede ser superado por lo de mañana, debemos ser reales y aceptar que no somos perfectos y sobre la base de los errores se impone crecer para caminar en terreno seguro y firme.
En San Antonio de los Baños ya se dan los primeros pasos, se aprecia el ímpetu y el esfuerzo por encaminar objetivos concretos en las actividades económicas y sociales, pero…debemos eliminar males y vicios que entorpecen el aprovechamiento de la jornada laboral.
Nadie vendrá con recetas y fórmulas para resolver nuestro problema, debemos producir, volver lo improductivo en productivo, hacer de verdad una buena producción para lograr la deseada eficiencia.