Uno de los más originales exponentes del surrealismo en Latinoamérica, el pintor cubano Wilfredo Lam, es inspiración. Su mayor aporte, su indiscutible mérito, fue el de renovar las artes plásticas africanas. Lam fue el primer gran artista de la pintura afro, el iniciador de una negritud en esta manifestación artística. Pintura como él, mestiza…, mulata…, cubana.
Durante el 2012 en Cuba y en el mundo dentro de las artes se le rinde homenaje por su contribución a la cultural nacional y universal.
La plástica cubana sintió la pérdida de este incansable creador, el 11 de septiembre de 1982 murió en París. Natural del poblado villaclareño de Sagua la Grande, nació el 8 de diciembre de 1902. Los primeros conocimientos de las formas y colores los obtuvo en la habanera Academia de Bellas Artes de San Alejandro, por esa época también en sus aulas Víctor Manuel García Valdés, otro de los grandes de la pintura cubana. Lam permaneció a lo largo de 14 años en España, completó allí su formación profesional y en la tercera década del siglo XX contribuyó a crear la Asociación de Intelectuales Antifascistas. Conoció a destacadas personalidades del mundo de las artes y las letras, entabló con Picasso lazos inseparables. Entró en contacto con el cubismo, línea que dominó con singular maestría y gran claridad expresiva.
El sabio cubano Don Fernando Ortiz acerca del quehacer pictórico de Lam expresó que manifestaba en sus obras todo el vigor de la naturaleza, con gran arraigo en las ancestrales creencias religiosas africanas.
Indetenible la labor creativa de Lam viajó por numerosos países, la destructora fuerza de la Segunda Guerra Mundial hizo que el artista antillano volviera a Cuba, y a partir de este paso y con la influencia de todo lo vivido en ella, se produjo un segundo giro en su obra creativa, que ha sido calificado de muy importante.
Calificado por la crítica como uno de los creadores fundamentales de su tiempo, el intelectual cubano Lisandro Otero manifestó:
“Lam fue un instaurador de su propio sistema (…) Creó un lenguaje específico para poder develar el mundo que fundó. Su obra adquirió relevancia por su entrega de una dimensión auténtica de la identidad de América Latina (…) Magia y civilización se amalgamaron en su obra para aflorar leyendas y formas armónicamente entrelazadas”
Afamado creador, sus cuadros figuran en las colecciones más exclusivas de Europa y América, y su nombre, no solo le pertenece a Cuba por la elevada categoría de artista.