Nos pertenece, quizás como ningún otro elemento. Es el llamado puro cubano hilo conductor del acontecer de la Isla desde antes de la llegada de quienes trataron de conquistarnos y quedaron atrapados por el éxtasis de esta singular tierra.
La crueldad del sometimiento de los incivilizados más cándidos a los civilizados más bárbaros supo del placer del tabaco y también del dolor sobre la piel ensangrentada, por no aceptar el dominio usurpador.
Aquí los españoles aprendieron de los aborígenes los misterios de la aromática hoja y luego se afianzaron como únicos dueños. Los demás intentos de crear riquezas con productos importados, como la caña de azúcar y el café, han hecho una triada con el habano, pero este ha logrado los mayores niveles de venta y reconocimiento.
Los suelos cubanos del centro de la Isla, Vueltabajo y, especialmente San Antonio de los Baños, tienen las condiciones idóneas para cultivar la mejor capa del mundo. La Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco Lázaro Peña es puntera nacional en rendimientos y calidad. Más del 60 por ciento de la capa cosechada en sus 600 hectáreas tiene aval para producir habanos, codiciados por el mercado internacional más exigente.
Es significativo que entre 56 entidades de este tipo, sea la ariguanabense la de mejores lauros al término de cada campaña. Es cierto el privilegio de sus suelos, pero también lo es la cultura de su gente, sedimentada en tradición de exquisiteces.
Se especializan los campesinos y cooperativistas en vericuetos que prestigian un renglón aportador de sumas millonarias a la economía nacional. La certificación del Sistema de Gestión de la Calidad en la Norma Cubana ISO 9001 del 2008 por la Oficina Nacional de Normalización y el Perfeccionamiento Empresarial desde 2003, con resultados positivos en la productividad y el salario medio, facilitan la estimulación al obrero y la eficiencia económica.
Es pura cubanía la vega, la casa de ensartar y coser, la escogida con sistemas de climatización humectado por aspersión y cámaras de fermentación para agregar valores al color, olor y textura de la hoja. También lo son el arte de habilidades manuales imprescindibles y la comercialización mediante pacas protegidas por yaguas, tejido fibroso de la criollísima palma real, con varios usos, pero especialmente el de envolver tabaco en rama.
Súmele la generalización de resultados científicos que hacen más eficientes los procesos, mediante la integración de la Empresa de Acopio y Beneficio Lázaro Peña con el Instituto de Investigaciones del Tabaco, ambas entidades en San Antonio de los Baños.
Con los hombres y mujeres del habano sudamos tradición, sacrificio, inteligencia. Nos fortalecen sus espaldas cansadas y manos callosas, sus mentes dispuestas a encontrar mejores soluciones en cada amanecer optimista, para convertir los tiempos de crisis en senderos de sabias oportunidades.

