Los valores, la sociedad y yo

Acerca del tema de  los valores, varios autores opinan que no valen por si solos, sino que el hombre, como ser social, es quien les da el verdadero valor y significado. Los aprendemos en el seno de la familia y más tarde en la escuela, y una vez que son comprendidos les vamos dando la forma para hacerlos parte de nuestra vida.

Los valores ayudan a las personas a lo largo de su existencia en aspectos como la toma de decisiones, son además útiles en sus creencias, sentimientos, convicciones, en las actitudes, juicios y principalmente en sus acciones.

El relativismo moral que a veces se cuela en nuestra sociedad moderna, nos lleva en ocasiones a pensar que  es igual ser bueno que malo. O sea estos códigos de ética y patrones de conducta pierden la fuerza que han tenido en nuestra herencia cultural.

En la sociedad la carencia de valores se manifiesta en muchas acciones cotidianas. Por ejemplo: cuando no somos honestos, o traicionamos la confianza de alguien o no somos solidarios.

La carencia  de estos códigos de conducta hace que las personas y las sociedades se deterioren, por lo que su rescate parte del hacer diario e individual de cada uno de nosotros.

Los valores sociales son importantes porque son el reflejo primero de los valores individuales, después los valores familiares, y luego de los valores regionales, pero al fin todo comienza por una persona y su ideología.

Llamo la atención en que no solo hay que pensar en cómo solucionar el problema, y pensar que es responsabilidad de la sociedad, sino desde la óptica de cada individuo debemos de ponerlos en práctica; hay que dejar de pensar solo en el yo y utilizar  un poco más el tú y preguntar a quien me rodea, si necesita o requiere algo que recabe de nuestra cooperación y podamos ofrecérsela.

Entonces podemos concluir que los valores son trascendentales primero en la personas y después en la sociedad. Solo así podremos lograr una mejor configuración de nuestro entorno  y estaríamos mejorando también el mundo en que vivimos.