Para lograr nuevas metas desde nuestros valores

Las fiestas de estos días de diciembre, donde se despide un año y recibimos otro, invitan a la recreación en la unión familiar. Este es un momento de encuentro entorno a la mesa para compartir una comida o bebida, disfrutar de buena música y ponernos al día de los acontecimientos cotidianos de la vida de nuestros parientes y amigos  a los que hace tiempo no vemos.

Este es un encuentro familiar donde en ocasiones confluyen varias generaciones. Abuelos, hijos padres y hasta bisabuelos y bisnietos. Este es un momento impostergable para escuchar de nuestros mayores, beber de su sabiduría, disfrutar alguna vez más de una historia tantas veces contada, pero que encierra grandes enseñanzas. Es una oportunidad para brindar apoyo a quien lo necesita y para establecer nuevos planes y metas para el futuro, para cuya ejecución y cumplimiento la familia puede brindar una importante contribución.

Creo que el valor simbólico de las fiestas que celebramos nos invita a pensar en valores como el respeto, que es Valor supremo que debe regir las relaciones entre todos los grupos sociales, familia y compañeros de trabajo y otros actores sociales. La lealtad pues estamos comprometidos con quienes nos rodean y a quienes servimos en todo momento, con sus objetivos y metas en forma decidida y constante, trabajando siempre con honestidad y justicia.

Para el trabajo en equipo debemos unir esfuerzos para el logro de nuestros objetivos, en un ambiente de confianza, comunicación permanente y respeto compartiendo nuestra experiencia, conocimiento e información y debemos mejorar todos los días como seres humanos.

Aprendemos y mejoramos continuamente, reconociendo nuestras fortalezas y debilidades, para crecer tanto de manera individual como en equipo.

Creo que estos puntos pueden servirnos de punto de partida para la reflexión personal y colectiva este fin de año, pues de esta forma desempeñaremos mejor cada uno de nuestros roles en la sociedad, los cuales deben tener como punto de partida a

nosotros mismos y nuestras familias, que deben permanecer siempre unidas, pues de esta forma estamos contribuyendo a lograr un mundo mejor.