Longevidad y sida requieren disciplina terapéutica

La edad biológica repercute en cada aspecto de nuestras vidas, si tenemos en cuenta que a medida que nos desarrollamos, también envejece el organismo.

Aunque no todas las personas cumplen sus ciclos vitales con idénticas transformaciones, sí se asemejan en muchas de ellas. Es por eso, que ante cualquier patología, hay que precisar el grupo etario del enfermo. Con los años, algunas dolencias pueden tolerarse mejor, pero otras nos hacen más vulnerables.

Tal es el caso del Síndrome de Inmunodeficiencia Humana, SIDA. Sus consecuencias negativas para la salud, no hay dudas, que resultan más perjudiciales en personas longevas, por las características propias del organismo en edades avanzadas, si no se siguen las indicaciones médicas precisas.

Esto último es fundamental. No todos los contagiados por VIH tienen igual comportamiento en sus recaídas. En ello incide la disciplina del paciente y que este se ajuste a lo que el especialista le recomiende como tratamiento y estilo de vida.

El Ariguanabo tiene algunos pacientes de aproximadamente 80 años, infectados en anteriores etapas de su existencia, pero que han logrado sobrevivir de manera aceptable, por el uso eficaz de las terapias producidas por el país.

El municipio tiene uno de las mayores cifras históricas de la nación de contagiados por VIH, sin embargo, la mortalidad por la enfermedad es mínima. Cuba brinda atención especial a estas personas, a pesar del bloqueo imperial, y de lo caro que resultan medicamentos y exámenes de diagnóstico, son gratis, para que todo el que desee, tenga libre acceso a las pruebas, y de ser seropositivo, obtenga los beneficios necesarios, sin costo alguno.

Los facultativos advierten sobre lo importante de mantener hábitos saludables para no reinfectarse. Los ancianos son más proclives a un sistema inmunológico deprimido por los años y sus demás padecimientos. Es inevitable, entonces, que sus respuestas ya no sean tan enérgicas.

Se sabe que las personas al envejecer no cambian sus preferencias sexuales, por lo que los aquejados de SIDA deben mantener su protección y sus familiares apoyarlos para evitar la presencia de enfermedades dermatológicas, respiratorias, hongos, bacterias y otras sepsis oportunistas, que pueden dar al traste con sus vidas.

El Ariguanabo es reconocido por su ardua labor en la promoción y prevención del SIDA, así como por el esmero con sus pacientes. Las consejerías abiertas en la Unidad de Higiene y Epidemiología y en el Policlínico de Especialidades reciben a quienes, por azares de la existencia humana, fueron contaminados, pero jamás podrán sentirse aislados o mal atendidos.