Ramona mi vecina, es una de las personas de la cuadra que menos electricidad gasta, no solo porque vive sola, sino porque es consciente de la necesidad de ahorrar y tiene el hábito de apagar luces y equipos encendidos innecesariamente.
Esta conducta de mi vecina Ramona debería ser un ejemplo a seguir por todos nosotros, no solo en las viviendas sino en los centros laborales, porque el ahorro de portadores energéticos reviste un carácter estratégico para nuestro desarrollo.
Este esfuerzo requiere de la participación ciudadana para garantizar un riguroso control de los recursos materiales y su racionalidad, si valoramos que toca directamente a todas las esferas de la producción y los servicios.
Esta tarea comienza desde el momento en que el colectivo laboral organiza su programa económico para el año, en el cual deberán estar bien definidos y sin formalismos el plan de ahorro energético con una participación real de los trabajadores,tarea que precisa ser chequeada en la asamblea mensual del sindicato con sus afiliados y ahí examinar cuánto se ahorra o si hubo sobregastos en la etapa para determinar sus causas y actuar sobre ellas.
Con independencia de la actual situación mundial originada por la grave crisis económica global, la batalla por el ahorro requiere de una visión integral. No solo se trata de economizar portadores energéticos por razones bien conocidas. En la recuperación de materias primas como cartón, papel, metales, plásticos y otros desechos también hay una inagotable vía para evitar o al menos disminuir la erogación de divisas.
La sustitución de importaciones coadyuvará, de igual modo, a que el país disponga de mayores recursos financieros para la compra de insumos y otros productos que aseguren sectores claves de los servicios y la atención social.
Vale reiterar que en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba se plantean acciones en las que está implícito el concepto de ahorrar, cuyo fin es lograr mayor racionalidad y eficiencia económica.
Todos al igual que la abuela que protagonizó el comienzo de la historia debemos concretar estas acciones que conducen al ahorro de todo tipo de recursos. Este es un tema que no pierde vigencia, pues está indisolublemente ligado a nuestro desarrollo económico y social.