Jesús es un anciano que vive solo y sus mascotas constituyen para el él su principal compañía. A su pequeño perro salchicha lo cuida y atiende con cariño y esmero, pues para él, es un compañero inseparable con el que comparte alegrías y emociones.
Sin embargo, este amor y cuidado por los animales no es generalizado en nuestro entorno. Muchas personas tienen mascotas, sin garantizar las mínimas condiciones para su bienestar, lo que representa una amenaza para la salud tanto del animal como de su propietario.
El problema de la orina y defecaciones es difícil de solucionar cuando son pequeños, un buen truco es el uso de periódicos hasta que pueda salir la calle, siempre los mantendremos limpios y en un lugar donde sea fácil la higiene (baños, cocinas, terrazas, etc. ) Premiaremos a nuestra mascota cuando realice sus necesidades en el lugar deseado y le reñiremos con un enérgico No, cuando desobedezca. En todos los casos la paciencia será nuestro mejor aliado.
Las molestias que causan el cambio de dientes será el siguiente problema; para evitar posibles destrozos podrá usar juguetes caseros. Un cachorro no debe bañarse ni salir a la calle antes de ponerle sus vacunas pues podría enfermar gravemente.
En el caso de la alimentación del cachorro se debe evitar la ingestión de huesos, fundamentalmente de aves, pues estos causan severos trastornos que pueden resultar mortales. También se debe tener en cuenta la desparasitación interna y externa.
Es muy importante el cuidado de nuestras mascotas en el hogar, su higiene y alimentación. De esta forma el perro conocido a lo largo de la historia como el mejor amigo del hombre y por supuesto de la mujer marchará junto nosotros como una amigo
inseparable que dejará una profunda huella en nuestra vida y se volverá un aliado cercano, tal y como le ocurre al abuelo Jesús, con su pequeño salchicha.